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Ceuta: más allá del eslogan de la interculturalidad

Por Nabila Soliman Ali
02/05/2025 - 12:54
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Imagen de archivo
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En Ceuta, la palabra interculturalidad aparece en discursos institucionales, en programas escolares, en campañas políticas, incluso en documentos oficiales que parecen hablar de una ciudad ejemplar en la convivencia de culturas. Sin embargo, quienes vivimos aquí sabemos que esa palabra, tantas veces pronunciada, sigue sin estar acompañada de una realidad sólida y compartida. Porque decir interculturalidad no es lo mismo que practicarla, ni mucho menos construirla.

No, en Ceuta no existe una interculturalidad real y estructural. Lo que existe es una convivencia fragmentada, muchas veces desigual, marcada por la historia, las jerarquías sociales, las fronteras invisibles del poder y los prejuicios que siguen atravesando barrios, aulas y relaciones laborales.

Pero a pesar de todo eso, también hay verdad en la convivencia. Porque sí, creo, y lo afirmo sin dudarlo, que hay miles de personas que sí convivimos. Personas que, más allá de religiones, idiomas, orígenes o apellidos, compartimos nuestras vidas en lo cotidiano. Que educamos a nuestros hijos en entornos diversos, que construimos amistades reales, que nos cuidamos entre vecinos, que nos apoyamos en el trabajo y en las dificultades sin importar el nombre del otro.

Esa convivencia no ha sido obra de los grandes discursos políticos. Ha sido construida por la gente común. Por madres en las puertas del colegio. Por jóvenes que comparten aula y recreo. Por profesionales que trabajan juntos sin preguntarse por la religión del compañero. Por vecinos que se dan la mano en momentos difíciles. Esa convivencia no necesita adornos ni marketing institucional: es real, concreta y muchas veces invisible.

Pero también sabemos que eso no basta.

Porque la convivencia espontánea, aunque valiosa, no sustituye a la justicia social. No reemplaza las políticas públicas. No garantiza los derechos. Y sin eso, lo que tenemos es una buena intención, no un modelo de sociedad.

La interculturalidad no puede seguir siendo un eslogan vacío. Tiene que convertirse en estructura: en educación que incluya y no excluya, en sanidad pública, en oportunidades laborales equitativas, en medios de comunicación que representen a toda la ciudadanía, en espacios culturales abiertos a todas las voces.

Tenemos que construirla. Desde abajo, con nuestras acciones cotidianas, pero también desde arriba: con compromiso político, con recursos, con valentía institucional. No se puede hablar de interculturalidad mientras se permite el abandono escolar de una parte de la población, o mientras se normalizan los discursos racistas en ciertos sectores. No se puede hablar de convivencia cuando las diferencias se usan para justificar desigualdades.

Construir una interculturalidad real implica cuestionar privilegios, incomodar inercias, redistribuir poder y recursos. Y sobre todo, implica escuchar. Escuchar a quienes no han sido incluidos en la narrativa. Escuchar sus voces, sus vivencias, sus demandas.

Ceuta tiene el potencial, la riqueza humana, la historia compartida y la diversidad para ser un verdadero referente de interculturalidad. Pero aún no lo es.

No porque la gente no quiera convivir, porque muchas personas ya lo hacemos, sino porque el sistema aún no lo ha hecho posible de forma plena y justa.

Convivimos, sí. Pero ahora nos toca construir. No para que digan que somos un ejemplo, sino para que realmente lo seamos.

Para que la palabra interculturalidad deje de ser una promesa y se convierta en una realidad vivida por todos y todas.

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Comentarios 1

  1. Levi Strauss comentó:
    hace 1 año

    Una de las características de la multiculturalidad es la presencia de matrimonios interculturales.

    Aquí son pocos y generalmente siguen un mismo patrón.

    Es evidente, tras un análisis superficial, que en esta ciudad las mujeres musulmanas enfrentan restricciones para casarse o tener una relación con alguien fuera de su grupo, enfrentándose al rechazo de sus familiares y del entorno.

    Resolver esto es fundamental para poder avanzar en otros aspectos también importantes.

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