Apartir del próximo 25 de marzo, Ceuta dejará de disponer definitivamente de conexiones aéreas con la Península. Ha sido una muerte casi anunciada. La crisis se ha cebado con la empresa INAER, la única en España con una línea comercial de pasajeros y que ha mantenido unida Ceuta con la península desde hace unos ya muchos años. Con el anuncio de la suspensión de los vuelos, Ceuta retrocede varios escalones en la calidad su transporte. Habrá que conocer ahora si esta decisión, que la empresa anuncia como firme, realmente lo es. En la mano de nuestras autoridades está el intentar que Ceuta no retroceda veinte años en el tiempo. A buen seguro que en los próximos días conoceremos reacciones de toda índole, pero también la anulación de los vuelos entre Ceuta con Algeciras y Málaga afectará de lleno a una plantilla compuesta por 29 personas, que en la actualidad tienen en vilo su futuro. Ceuta no se merece un final tan abrupto y que esas inversiones millonarias que se han realizado tanto en la ciudad como en Algeciras, y que superan los doce millones de euros, no se queden en nada. Es necesario encontrar una solución, y debe hacerse cuanto antes. Por el bien de Ceuta.





