Lo cierto es que nuestra ciudad no se puede permitir el lujo de que un edificio como el del antiguo hospital de la Cruz Roja permanezca ya dos años cerrado y sin que exista el más mínimo conocimiento de que puede suceder. En una ciudad como la nuestra donde es difícil encontrar parcelas para la edificación de infraestructuras y luego, en una etapa donde la actual, donde el gran problema es la falta de liquidez de las administraciones públicas para la realización de grandes obras, clama al cielo que este edificio con cuarenta años a sus espaldas, pero con complejos anexo que aún no han cumplido los veinte no puedan ser utilizados. Al igual que al Ministerio de Defensa se le ha solicitado esa voluntad política de entender la problemática de Ceuta que no puede ser comparable con otros puntos d e nuestro país, el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria tiene que hacer un esfuerzo importante para desbloquear el impasse que existe en estos momentos en sus acuerdos con Cruz Roja. Al final, todos saldremos ganando con esta cuestión.





