El colegio Vicente Aleixandre está constituido en ‘comunidad de aprendizaje’, método que implica a toda la barriada y que persigue mejorar las tasas de éxito escolar
“¡Yo ya he terminado!” Rosa es una alumna de 3º de Primaria que ha encontrado la definición de ‘lagarto’ en el diccionario. Ella ha sido la primera de sus compañeros. A continuación, casi sin recibir la instrucción de su maestra, se levanta de su asiento y se dirige al otro extremo de uno de los seis grupos conformados a tal efecto. “¿Qué viene después, la letra ‘c’ o la ‘g’?”, le pregunta pedagógicamente Rosa a su compañero, que aún anda enzarzado en la espesura semántica de su lexicón. “¡Ya lo tenemos!”, exclaman ambos tras un instante. Este es un ejemplo de la relación entre estudiantes que persigue la metodología educativa conocida como grupo interactivo y que, según dictan los cánones educativos, integra una de las actuaciones de las ‘comunidades de aprendizaje’ con miras a mejorar el éxito escolar.
El colegio Vicente Aleixandre, en plena barriada de Manzanera, representa el único ejemplo de ‘comunidad de aprendizaje’ en Ceuta. Así lo explica Maribel Llorente, que procede a detallar el origen de la implantación de estos novedosos proyectos educativos procedentes del del Centro de Investigación en Teorías y Prácticas (CREA), ‘think tank’ pedagógico fundado en 1991 por el sociólogo Ramón Flecha, quien se personó en Ceuta para divulgar su ‘buena nueva’. “El curso pasado decidimos constituirnos en comunidad de aprendizaje tras analizar las pruebas de diagnóstico recibidas. Se trata de aumentar el éxito escolar”, destaca Llorente, “de mejorar la calidad de enseñanza del alumnado”.
Es una iniciativa innovadora. Autonomías como Euskadi, Cataluña o Extremadura lo tienen implantado, iniciativas especialmente indicadas para entornos humanos con un alta diversidad étnica o cultural. “En nuestro centro ya estamos notando los resultados”, subraya la directora del Vicente Aleixandre. Claro que conformarse en ‘comunidad de aprendizaje’ no se hace de un día para el otro. Formación, información y toma de decisiones. Esa es la fórmula magistral de la que resulta la receta que proporciona la implicación de todo el sistema educativo, la última tabla de salvación utilizada para reducir las tasas de fracaso escolar existentes en todo el país.
Ni Ceuta es Finlandia, culmen del éxito en la enseñanza, ni falta que hace. Es una clase de lengua del Vicente Aleixandre. Rosa González, la docente, ha dispuesto la clase en seis grupos interactivos. Este tipo de metodología se desarrolla una vez por semana, además de en lengua, en matemáticas y en educación física. La idea es que, con la ayuda de adultos del barrio –madres, padres, voluntarios, conserjes, entre otros–, los alumnos se ven motivados para aprender de un modo eficaz. Las tareas llegan a realizarse entre todos y en el aula reina la amenidad. No hay ruido, como rezan las crónicas escolares menos piadosas, sino el silencio de las tres madres, la maestra, la propia directora y la larga veintena de colegiales que aprenden como sin nada. Los adultos rotan por grupos. Ahora sinónimos y antónimos, ahora lectura en voz alta, ahora el masculino y el femenino. Y la búsqueda en el diccionario, que para hallar el término ‘lagarto’ solo es necesario concentración, paciencia y, cómo no, la ayuda de un compañero. Eso de que “la letra con sangre entra”, sostienen, está ya pasado de moda.
La mejora de la convivencia como primer resultado
Susi Hamadi cumple en el ejercicio en curso el tercer año como conserje del colegio Vicente Aleixandre. Pero su currículo en los centros de educación es amplio: un curso en el Juan Morejón, otro en el Lope de Vega y otros cuatro en el García Lorca, una nómina de célebres escribidores que han terminado dándole lustre. Ahora, Susi también participa en los grupos interactivos del colegio, aportando una voz única de experiencia e implicación en la única ‘comunidad de aprendizaje’ de Ceuta. Otros centros también aplican métodos de éxito escolar –Mare Nostrum, y Santa Amelia–, pero es el de la barriada Manzanera el único constituido como comunidad. Aquí colaboran todos. Es la intención. Está prevista una actuación de huertos ecológicos en los aledaños del colegio. Aparte, hay actividades extraescolares –informática e inglés– y están las tertulias literarias. Todo encaminado a la integración y convivencia. “Y tanto que se nota”, informa Susi, con experiencia de sobra para comparar.







