La obra ‘Crisol de culturas’ triunfa ante un Teatro del Revellín lleno hasta la bandera con un espectáculo intenso y variado en donde las bailarinas rayaron a gran altura erigiéndose, con permiso de Lesmes, en las protagonistas
¿Por qué concentraban la mirada los aproximadamente 650 asistente que abarrotaban el aforo del Teatro Auditorio del Revellín? La razón estaba danzando a pocos metros, ahí abajo en concreto, en el escenario. Porque alzadas en una nube que les hacían levitar, se encontraban las bailarinas de la ‘Escuela de baile María José Lesmes’, las verdaderas protagonistas, naturalmente con la gran Lesmes como alma máter del éxito, de que anoche se vivieran muchos minutos de danza de alta escuela.
“Es un espectáculo creado para la exaltación de nuestra ciudad”, indicaban fuentes de la escuela, “donde, desde hace muchísimos años, conviven cuatro culturas, la hebrea, la hindú, la musulmana y la cristiana, de ahí que presentamos ‘Crisol, en todo su esplendor’.
Entre los colores más utilizados, más allá del naranja, el violeta, el añil o el verde oliva, se erigía, como informaban desde la escuela, “el blanco y el negro, una herencia portuguesa, colores de nuestra tierra, madre de estas culturas.”.
“También serán los embajadores que nos adentren en cada mundo”, proseguían, “encargados de abrir las puertas a la mezcla y diversidad, al arte, al color, al ritmo, a la pasión, a lo espiritual, a la elegancia, a lo exótico, a la belleza, todo mezclado y fundido en un crisol que derramamos para la riqueza de todos”.
Toda la idea y la teoría desparramada antes del inicio había que desplegarla ya durante la obra misma, y fue ahí donde el ballet de María José Lesmes, es decir el ballet de Ceuta, desmostró su tronío y su calidad nombre por nombre. Veamos y reconozcamos pues, una por una, a las danzarinas que pusieron alma y corazón para que la idea resultara: como solistas se erigían las figuras de Desiré Artesero, Mariola Blanch, Loly Cuadra y Abygail Vega; y respecto al elenco las chicas eran Inmaculada Aznar, Silvia Ballesteros, Pilar Cabrera, Beatriz Cuadra, Lorena Guerrero, Desiré López, Lorena Muñoz, María Muñoz, Cristina Antón, Carmen López, María Molina, María Jesús Sánchez, Laura Teruel, Pilar Travado, Paula Vega, Paula Azzouzi, África Canas, Laura Gallardo, Ainhoa Guirado, Alba Luque, Noelia Martínez, Helena Merino, Marta Navia, Natacha Navia, Natalia Núñez, Paola Pozo, Laura Rodríguez, Margarita Rodríguez y Laura Salas y, sobre todas, María José Lesmes, artífice de un crisol en todo su esplendor.
‘El crisol’ punto por punto desde el inicio hasta el final
A pesar de que el comienzo estaba anunciado a las ocho de la tarde, finalmente fue a las ocho y cuarenta minutos cuando el espectáculo ‘Crisol de culturas’, desplegó todo su poderío escénico ante el disfrute de los asistentes que abarrotaron anoche el Teatro Auditorio del Revellín.
Divididos en seis partes, contando el inicio y el final, el principio, titulado ‘Lusitana’, fue la antesala del espacio dedicado a la cultura hebrea, dividido en tres partes, denominadas movimiento: el primero de ellos, aparecía bajo el nombre ‘iluminan’; el segundo ‘shalom’; el tercero, ‘mekolaw’. Para la segunda parte, concerniente a la cultura hindú el espectáculo ofreció tres movimientos más: ‘nataraja’, ‘bangles’ y devadasis’. Para la tercera parte, orientada a la cultura musulmana, los movimientos se presentaron bajo los nombres ‘oasis’, ‘raks sharki’ y ‘odalisca’. De tal modo, y ya con cerca de cuarenta y cinco minutos de obra, se llegó a la parte de referida a la cultura cristiana donde los movimientos fueron ‘entre mares’, ‘de tacón’ y ‘poderío’. Finalmente, el espectáculo se cerró con una parte denominada ‘A la tierra que nos da su ternura de madre’.









