En el caso de los menores no acompañados hay un claro convencimiento en nuestra ciudad de una gran parte de los mismos tienen sus familias perfectamente estructuras en Marruecos y que son enviados a Ceuta por distintas razones que ahora no vienen al caso. Estamos asistiendo a una situación sobrevenida que tiene uno costes muy claros para las arcas autonómicas, pero que tiene pocas posibilidades de solución. Incluso, a pesar de esa buena voluntad demostrada por el PP de elaborar, si llega al poder, una ley específica sobre los MENA donde se hable y se establezca la devolución a sus países de origen. Pero luego, termina convirtiéndose en papel mojado, sobre todo en lo referente a Marruecos, porque para que pudiera cumplirse con esa devolución, lo primero es la colaboración de las autoridades del país vecino. Y ahí se topa ya con un muro infranqueable, pero no solamente con los acogidos en Ceuta o Melilla, sino en Andalucía o cualquier otra comunidad española.





