Algunas estadísticas que se han ido publicando en los últimos años han dejado bien a las claras que Ceuta es una ciudad ruidosa. De todas maneras, tampoco a los ceutíes no hacen falta las mencionadas estadísticas, puesto que nada más que pongamos el pie en la calle nos damos cuenta de la realidad. La misma Ciudad Autónoma ha reconocido en alguna ocasión que era una asignatura pendiente, pero en la pasada sesión plenaria se presentó una nueva Ordenanza de ruido que, por supuesto, toma una serie de medidas en relación con la contrucción de viviendas, obras públicas y privadas en la calle, tráfico, utilización de sirenas y alarmas, recogida de los residuos urbanos. Son unos preceptos que abandonando la anécdota recoge esencialmente una intención muy clara por recuperar el terreno perdido. Es una buena ordenanza, lo que luego hace falta que haya los medios suficientes para que se pueda cumplir a todos los efectos.





