Un año más, el 12 de octubre se celebra la festividad de Nuestra Señora del Pilar, Patrona de la Guardia Civil, y un año más lo hará con el plante de la AUGC. En un comunicado, la asociación ha manifestado que “nuestro colectivo sigue siendo despreciado y olvidado por quienes, desde las más altas instancias del Cuerpo, no sólo continúan sin acabar con las discriminaciones que sufrimos en cuanto a condiciones laborales y de derechos si no que se empeñan en castigar una y otra vez a nuestros representantes asociativos”.
Si el pasado lunes la asociación no estaba presente en los actos celebrados en los Jardines de la Hípica, hoy, a nivel nacional, se repetirá ese plante en las comandancias. “La legislatura que acaba lo hace plagada de promesas incumplidas, decenas de expedientes disciplinarios por hacer uso de nuestra libertad de expresión y un intento claro de involución plasmado en el auténtico robo que ha supuesto el privarnos, de la manera más estrafalaria jamás vista en nuestra democracia, de nuestro derecho Constitucional de manifestación. Con este panorama, unido al tradicional despilfarro de personal en paradas militares y desfiles, que nunca faltan en estos fastos, AUGC considera que los guardias civiles no estamos para muchas fiestas. Pero además, como hemos podido constatar en los actos celebrados en la Escuela de Guardias Jóvenes de Valdemoro, tampoco se nos quiere en ellos, ya que este año se ha prohibido la entrada a todos los que no habían sido formalmente invitados. Así se pretendía evitar al señor ministro una situación similar a la vivida el pasado año, por el hoy candidato Rubalcaba, cuando fue abucheado por la mayoría de los presentes. Este año han llenado el lugar de sillas para limitar el aforo y además han montado un fuerte dispositivo de seguridad a lo largo de todo el perímetro con los guardias del servicio de seguridad del colegio y con el GRS por lo que ha sido imposible acceder a las instalaciones sin la correspondiente acreditación”, indican en un comunicado.
AUGC mantiene que los guardias no están para fiestas y consideran que, celebrarlo, sería comulgar con la hipocresía oficial. “Estos festejos son un engaño cargado de hipocresía que pretende, como siempre, dar la imagen a la ciudadanía de que todo va bien cuando no es así. Se anuncia con toda fastuosidad la nueva equipación de la guardia civil pero no hay suficientes para todos los agentes, encontrándonos a compañeros con el uniforme antiguo y a otros con los nuevos. Se tiene a los agentes y sus familias habitando casas que están literalmente para el derribo, se envía a los agentes a realizar las prácticas de tiro sin asistencia médica y sin chalecos antibalas. Esta es la verdadera situación en la que se encuentra la Guardia Civil”, sentencia la asociación.






