Abuen seguro que nadie se esperaba la decisión tomada por el senador Nicolás Fernández Cucurull de renunciar a presentarse nuevamente para estas elecciones del próximo veinte de noviembre. Ayer no se fue por los cerros de Ubesa y fue muy claro. No se escudó en los consabidos “motivos personales”, sino que dijo que había pedido ir como candidato al Congreso y no se lo concedieron. Al senador hay que reconocerle que a lo largo de estos doce años en el Senado ha realizado un brillante papel en pro de la defensa de nuestra ciudad a todos los niveles. Pero dicho ésto, no parece claro que una persona de partido haya utilizado este momento para anunciar una retirada que si desde luego perjudica a alguien esa a las propias siglas que defiende. No porque se vaya a abrir una brecha, sino porque se da una sensación de desasosiego ante la opinión pública. Se podrá decir que no tenía otro momento, con las confirmaciones en la puerta, pero cuando se está en una estructura partidaria hay razones que el corazón no entiende.





