Es un clásico de las conferencias acerca de la guerra civil, una voz imprescindible para conocer lo que pasó y lo que rodeó a lo que ocurrió, de hecho, ahora recupera el concepto de la intrahistoria de Unamuno en su intervención ‘El inicio de la guerra civil en Ceuta y la circunscripción occidental’. Este periódico habló con Francisco Sánchez Montoya antes de ofrecer su conferencia.
–Casi no se puede entender la historia de Ceuta sin conocer su estudio: ¿Qué ha preparado para esta ocasión?
–Es verdad que he participado en muchas conferencias acerca de la guerra civil en Ceuta, trabajo que cristalizó en la publicación de un libro en 2004. Ahora, he intentado dar un aspecto diferente a mi intervención respecto a otras anteriores, he buscado plasmar cómo estaba Ceuta el 17 de julio, así como la situación en la que se encontraban Tetuán, Larache.
–¿Con el mismo estilo, procedimiento o mecanismo?
–He preparado esta charla con la intención y el propósito de contar la historia de la gente anónima en el inicio, en el desarrollo y represión de la guerra civil, porque aunque aquí no hubo guerra en sí, hubo represión directamente.
–Cuéntele a los lectores de ‘El Faro’ en qué consiste la intrahistoria.
–A mí siempre me atrajo la intrahistorian de los hechos históricos; se trata de episodios que no salen en los libros de historia, reflejan la vida y obra humana de personas que dieron sus vidas. En el caso particular del tema que nos ocupa, en mis investigaciones me topé con personas que hicieron octavillas en pos de defender la dignidad y la libertad del hombre en el Tetuán del 19 de julio, hombres y mujeres que fueron muy valientes, y que finalmente cayeron fusilados a las puertas de Tetuán porque las octavillas cayeron en sus manos. Son en definitiva apuntes de gente anónima bajo un punto de vista diferente.
–Así hasta el final...
–Mi intervención finaliza con un recordatorio de la doctora Castillo en Ceuta, una mujer apasionante que pasó , y sigue pasando un tanto desaparecida. Era médica del ayuntamiento, la expulsaron en el año treinta y nueve y se vio en la obligación de partir a México con su marido, luchando allí por las mismas causas nobles de libertad.
–Contaba antes la represión que se vivió en Ceuta: ¿De cuántas personas estamos hablando?
–Pese a que éste estudio no es tan tan encorsetado en datos y cifras como otros anterios, daré una cifra: en total en Ceuta y el protectorado occidental se asesinaron a 456 personas, de los cuales 268 fusilados eran ceutíes.
–De todas las historias que nacen alrededor de la historia central, ¿hay alguna que le llame especialmente la atención?
–Todas las que he elegido, tienen un significado y un motivo. Pero es verdad que, por ejemplo, el fallecimiento el 28 de julio del teniente coronel Ontinet de un disparo despuñes de que él mismo apretara el gatillo, me hace que me pregunte por qué lo hizo, una respuesta que tarde o temprano se conocerá, estoy plenamnete seguro de ello.






