Ceuta acogió anoche la entrega de un nuevo Premio Convivencia que recayó en los Franciscanos de Tierra Santa. Fue un premio merecido, entregado en su XVI edición, lo que demuestra ya lo arraigado de una apuesta cultural que ha sido mantenida con acierto por la Ciudad a pesar de toparse en el camino con muchas trabas y críticas. Que hoy Ceuta siga apostando por el mantenimiento de este galardón dice mucho porque supone una apuesta por el reconocimiento a entidades y personas que luchan y hacen bastante por la convivencia desde distintos ámbitos. Anoche se hizo visible ese aplauso a la labor social que realiza esta congregación en favor de la paz y de la concordia, apostando por la extensión de unos valores que deben primar con fuerza en este mundo para, sencillamente, lograr que sea mucho mejor.

El desarrollo del acto organizado por la Ciudad, con la profesional y entregada acción de la Fundación Premio Convivencia, fue un éxito, dejando solo como punto negativo la falta de asistencia. Quizá habrá que trabajar en esa mayor participación ciudadana, para que al menos su respuesta esté al nivel del trabajo, paso a paso, que desde hace años lleva a cabo la Fundación que, entre otras metas, ha conseguido que este Premio sea toda una institución.

El diálogo, la convivencia, la interculturalidad, la apuesta por la ayuda a los más necesitados, la implicación solidaria… son solo algunas de las marcas que vienen a definir el proyecto de los Franciscanos Custodios de la Tierra Santa. Su compromiso se desarrolla en distintos ámbitos, desde el educativo al cultural, imperando un modelo solidario que se mantiene desde tiempo atrás. Que hoy Ceuta haya reconocido su trabajo es importante para ellos pero también para esta ciudad por su capacidad y altura para saber reconocer el corazón y la base de los proyectos que valen.