• Saltaron otra vez todas las alarmas. Despliegue otra vez de la UIP en la frontera y de los GRS en la valla. Unos 500 subsaharianos se acercaron al puente internacional, pero 200 fueron detenidos.

Las alarmas volvieron a dispararse por cuarta vez en menos de cuarenta y ocho horas. Cuando habían pasado unos minutos de las doce y nos encontrábamos ya metidos en la jornada del jueves todos los dispositivos volvieron a ponerse en marcha para contener a un grupo de unos 500 subsaharianos que se acercaban hasta la frontera del Tarajal. Querían volver a repetir la misma hazaña de sus compañeros que dos días antes lograron entrar, pero las circunstancias habían variado.

Tengamos en cuenta que el factor sorpresa fue clave en la madrugada del lunes al martes, pero en esta ocasión, tanto Marruecos como España estaban preparadas. Para un país soberano como los vecinos no debe ser plato de buen gusto el que unos inmigrantes se cuelen como ‘Pedro por su casa’ en su frontera. Los antidisturbios estaban preparados y en la zona española el despliegue de la Unidad de Intervención Policial, también.

Según ha podido conocer esta redacción, este grupo de unos 500 subsaharianos lograron acercarse hasta el puente internacional, pero, de manera inmediata fueron repelidos por las fuerzas antidisturbios de Marruecos. A lo largo de esas casi dos horas tanto la Gendarmería Real como las Fuerzas Auxiliares se emplearon a fondo. Hubo carreras, golpes, pedradas. De todo se vivió al otro lado de la frontera y que era verdaderamente imperceptible para decenas de vecinos de la barriada Príncipe Felipe y sus alrededores que se acercaron hasta la frontera para ver lo que estaba pasando. En el lado español, los agentes de la UIP formaban en una línea a lo largo de los carriles de entrada y salida, totalmente pertrechados y viendo como a escasos metros los marroquíes repelían a los inmigrantes. Preparados para actuar si hubieran intentando, como dos días antes, entrar en territorio español. Unos metros más atrás sus seis furgones completamente cruzados sobre la calzada como un segundo obstáculo en el caso en que pudieran superar la primera barrera.

Marruecos logró detener a unos doscientos subsaharianos que fueron concentrados en la explanada superior de la frontera y que sirve de acceso a la entrada al vecino país. De manera rápida se pusieron en marcha una serie de autobuses, de los que utilizan los marroquíes, para el traslado de estos inmigrantes a otros puntos del país y de esta manera alejarlos del perímetro de la valla de Ceuta.

¿Qué había sucedido con los otros 300 subsaharianos que habían podido escapar de las fuerzas marroquíes? Se dirigieron nuevamente hacia los bosques cercanos a Beliones, pero, de todas maneras, por si sus intenciones eran distintas, desde luego, los GRS de la Guardia Civil se desplegaron a lo largo del perímetro al igual que las Fuerzas Auxiliares marroquíes, a los que se podía ver subir y bajar con sus vehículos en la zona cercana al Tarajal II y al antiguo paso del Biutz.

Mientras tanto, la frontera permanecía completamente cerrada. Cierto es que al estar suspendido el porteo no había cola en el lado español, pero si el colapso era importante en el lado marroquí.

Parece ser que llegaban hasta Castillejos. En muchas ocasiones se escuchaban las bocinas de la impaciencia en una noche de fuerte viento de Poniente.

Y es que también la Guardia Civil desplegó en las aguas próximas al Tarajal a una de las lanchas del Servicio Marítimo por si en esa avalancha se les hubiera ocurrido intentar cruzar a través de bordear el espigón.

Al final, alrededor de las dos madrugadas se decidió volver a la normalidad. Y comenzaron a pasar los vehículos en m ambos sentidos, pero los integrantes de la UIP lo único que hicieron fue replegarse hacia los lados para permanecer atentos a cualquier posible nueva intervención que al final no se produjo.

Algunos expertos señalan que en el lado marroquí siguen unos mil quinientos inmigrantes esconodidos en los bosques cercanos a Beliones, pero que, desde luego, cada vez que se produce una entrada exitosa hay un efecto llamada importante, que hace que los inmigrantes subsaharianos que se encuentran residiendo tanto en Tetuán como en Tánger se acercan para ver si existe la posibilidad de participar en alguna entrada masiva que les haga cumplir con su sueño de llegar hasta Ceuta, porque conocen que una vez en territorio de nuestra ciudad nada más que es cuestión de cuatro o cinco meses el llegar a la Península, sin tener que arriesgar la vida en una patera que cruce el Estrecho. Lo cierto es que todas las fuerzas de seguridad siguen en estado de alerta ante la posibilidad de la repetición de un nuevo intento, porque, en definitiva, estos inmigrantes no tienen nada que perder en esta lucha por llegar a Ceuta.

Tras casi dos horas cerrada fue abierta y entraron muchos vehículos desde Marruecos

Casi dos horas permaneció cerrada la frontera marroquí, mientras no se estuvo seguro de que no se volvería a realizar un intento de entrada como el que protagonizaron estos quinientos subsaharianos. Alrededor de las dos de la madrugada todo volvió a la normalidad y fueron muchos los ciudadanos que ya pudieron pasar con sus coches desde el lado marroquí con dirección a nuestra ciudad. La cola llegaba a Castillejos.

Los marroquíes se emplearon con una fuerte contundencia para frenarles

Las fuerzas marroquíes se emplearon con contundencia para rechazar a los inmigrantes subsaharianos que se acercaron hasta la frontera del Tarajal. La persecución por toda la explanada de Bab-Septa ante la mirada de los ocupantes de los vehículos.