• Mañana se cumplen 27 años desde que varias mujeres decidieran fundar Al-Anon en Ceuta con el objetivo de luchar por convertir la desesperación del familiar del alcohólico en esperanza

Algunas de las personas que cada miércoles se reúnen en el número 1 de la calle Juan de Juanes saben que es mejor no decir nada a nadie sobre lo que hacen semana tras semana desde que decidieron mirar cara a cara al problema y enfrentarse a él sin temor. La vida que rodea a una persona dominada por el alcohol es muy ingrata. Bien sea si eres su pareja, su hermano, uno de sus padres, un amigo, un hijo… Cuesta que los enfermos lo reconozcan y en ese camino de intentar ayudar a que la persona que quieres no caiga más en ese pozo sin fondo también está la incomprensión de los otros que te rodean. “No lo entienden o creen que debes alejarte de esa persona que bebe y es egoísta y no quiere a nadie más que al vaso…no lo entienden … pero yo no abandono a alguien cuando más me necesita”, explica Ana.

Llegó al grupo desesperada, siete años después de encontrar aliento en personas que habían sufrido lo que a ella la estaba derribando y que le ayudaron a levantarse, su pareja decidió dejarlo. Lleva dos años sin probarlo, pero siempre hay que estar alerta. “Siempre tienes ese miedo pero hay que vivir, cada día es un logro y estás tranquila…antes aunque él tenía resaca, yo cada día como su esposa tenía una mucho peor basada en el miedo, la incertidumbre, el sinvivir”. Ha sido hija de alcohólico y es esposa de alcohólico. Sabe de lo que habla y es de las últimas que ha recibido ayuda de mano de las más veteranas.

“Lo que se habla aquí, aquí se queda, que la gente no tema porque pueden mantener su anonimato”, insisten en recordar las veteranas. Quieren seguir ayudando a quienes sienten que por culpa del alcohol su vida se ha vuelto ingobernable aunque no sean ellos los que beban. “Cambias actitudes, aceptas cosas, pierdes hasta la dignidad… había perdido la ilusión de vivir, ni siquiera quería salir a la calle porque me sentía señalada por los actos de mi marido enfermo por culpa de la botella y hay que aceptarlo y saber que la mejor ayuda para él es estar tu bien”.

Conchi es feliz. Nadie podrá hacer recuperar a su marido el tiempo que no pudo pasar con sus hijos por pasarlo con el alcohol pero ahora lo pasa con sus nietos y los disfruta más que nadie. “Me sentía viuda de un vivo, sin hacer vida con él, no era feliz. Aquí me enseñaron que era la persona enferma la única que podía salir de ahí con su decisión, que los que le queríamos no podíamos hacer mucho más que estar a su lado”.

Luisa recuerda que se sacó el carnet y trató de ser independiente. “Yo nunca me quedé encerrada en casa. Al contrario. Recuerdo que una vez hasta la lata de mortadela me llevé al campo con mis hijos pequeños porque no quería perder tiempo cortando las lonchas y que él regresara y me encontrara allí para evitar un mal trago”. Todo eso ya pasó. Ahora ha recuperado al hombre del que se enamoró y que el alcohol había transformado y no deja de hablar de lo mucho que la cuida. “Se trata de tapar un secreto a voces pero eso es inútil, hay que actuar y esas personas que nos leen y sienten que podemos ayudarlas deben venir porque hay solución”.

Ni secta ni religión ni entidad política ni controversias ni cuotas. Lo dejan claro. Son parejas, amigos, hermanos, hijos, padres… de alcohólicos que comparten sus experiencias, fortaleza y esperanza con el fin de encontrar solución a su problema en común.

Los Grupos de Familia Al-Anon comenzaron a idearse entre los años 1935 y 1941, cuando Alcohólicos Anónimos comenzaba a dar sus primeros pasos. Los parientes de aquellos alcohólicos en recuperación se dieron cuenta de que para solucionar sus propios problemas, necesitaban aplicar los mismos principios de la entidad. Y así, estos parientes comenzaron a organizar sus propias reuniones para compartir experiencias comunes.

En 1951 Lois W. y Ann B., dos esposas de miembros de Alcohólicos Anónimos decidieron crear una central que comunicara a todos esos grupos que ya se estaban reuniendo y se acordó adoptar el nombre de Grupos de Familia Al-Anon. Hacia 1955, estos grupos ya contaban con su propia estructura y literatura para trabajar en sus reuniones. Posteriormente, como un brazo de Al-Anon, surgió en 1957 el primer grupo de Alateen, creado específicamente para hijos adolescentes de alcohólicos, con una problemática y una experiencia de vida común.

Hoy en día, existen alrededor de 24.000 grupos de Al-Anon y 2.300 grupos de Alateen alrededor del mundo, que brindan ayuda a familiares y amigos de alcohólicos. En Ceuta los teléfonos 956517892 y 956507690 son los que esperan para ayudar al que se lo pida.

Mañana a las 19:30, estás invitado

Con la foto de las fundadoras a nivel mundial presidiendo la sala, los familiares de las personas alcohólicas se reúnen cada miércoles por la tarde desde hace ya 27 años. La de mañana será una reunión muy especial pues quieren recibir a nuevas personas en una jornada de convivencia amena donde los testimonios, las rosas y la celebración en definitiva, serán protagonistas. “Para ayudarlos a ellos, nosotros y los que estamos alrededor tenemos que estar bien pero no nos damos cuenta hasta que no venimos a Al-Anon porque sólo vivimos al final para el alcohol, para el miedo y la ansiedad por cuidar al enfermo, tratar de controlar todo para que no sucedan cosas malas… tenemos que vivir”.

Ven la celebración de mañana por tanto como un motivo más para sonreír. “Es un año más de felicidad, de tranquilidad… ¿sabes lo que es acostarse con la tranquilidad de que esa persona no está bebiendo?”, explica una de las fundadoras en Ceuta del grupo recordando que sin duda todos los que se reúnen coinciden en que “esta es una de las peores enfermedades que existen”. Animan a todas las personas que sientan que alguien querido está inmerso en el alcohol o incluso coquetea con el mismo, que acudan a informarse, a conocerles, a tener un hombro en el que apoyarse para agarrar fuerzas y trabajar en común para conseguir la solución. “Los enfermos se emborrachan y se olvidan, pero sus seres queridos viven con una angustia eterna y deben saber que tiene solución”.