Es indiscutible que la recuperación de la línea aérea ha sido un punto positivo para la ciudad. ¿Cómo decir lo contrario? Cualquier agresión o crítica a quienes han intentado reflotar una conexión perdida carece de sentido. Sí que cabe espacio a la denuncia por la nefasta acción de una clase política que permitió que estos enlaces se perdieran durante años, después de que se había conseguido que Ceuta tuviera conexiones más allá de las travesías marítimas y pudiera, por esto mismo, disponer de una mayor riqueza. Estos años de sequía se han notado, y mucho, a la hora de organizar jornadas y seminarios que dejaban de contar con la asistencia de algunos pesos pesados porque las conexiones por mar no se ajustaban a sus agendas. Hasta ahí creo que todos o casi todos estamos de acuerdo. Quería dejarlo claro para que esta humilde opinión no se entendiera como lo que no es, como si constituyera un ataque a quienes han querido arriesgarse por recuperar lo perdido. Ahora hay que abrir el debate sobre hacia quiénes va dirigido este servicio. Al diputado Juan Bravo le encanta eso de colgar vídeos en su perfil de Facebook sobre sus viajes en helicóptero. Vídeos acompañados de la magnífica experiencia de estos trayectos. Deben ser increíbles. Sí. Para quienes puedan pagarlos o para aquellos a los que sus empresas les regalan los trayectos o para aquellos a los que todos los españoles les pagamos sus viajes, con eso de que nos representan para que tengamos un país mejor. Todo muy bonito. No deja de ser hiriente la situación. ¿Entiende el señor parlamentario que todos los ciudadanos podemos subirnos al helicóptero como él lo hace y subir nuestros maravillosos vídeos a la red de redes para proclamar a los cuatro vientos el buen servicio de la empresa? Si lo entiende es que me he perdido algo, salvo que tenga en la cartera una varita mágica para convertir este servicio en algo más cercano al bolsillo de todos, tarea en la que fracasan y siguen fracasando cuando se trata de los trayectos en barco. Parece como si a la amplia mayoría se nos penalizara por salir de nuestra ciudad, parece que no quisieran facilitarnos un transporte barato para forzarnos a quedarnos aquí, aislados, en un mal entender de ataque a nuestra propia tierra… ¿o si no por qué?, ¿a qué viene el aislamiento forzoso al que nos condenan las ineficaces políticas de desarrollo que llevan a cabo? El círculo se cierra para unos pocos. Y a esto no lo llaman discriminación… que me lo expliquen.