• Tras varias consultas y tasaciones externas se ha estimado procedente su adquisición

La obra de la escultora ceutí Elena Laverón, que tanta controversia creó hace unos meses cuando la Ciudad anunció su intención de adquirirla, finalmente se queda en Ceuta por el precio que inicialmente se tasó, 165.000 euros. La pieza pasó ayer por mesa de contratación pública para ser gestionada por una sociedad cultural, como marca la legislación para obras de arte.

Fuentes del Negociado de Patrimonio de la Consejería de Cultura explican a El Faro que la decisión de  adquirir una de las estatuas de la escultora ceutí responde a un acuerdo adoptado en un Pleno de la Asamblea en septiembre de 2015, en el que se consideró oportuno que en Ceuta, que es la ciudad de la solidaridad, existiera un monumento en su representación. “Se ha dado el caso de que Elena Laverón es una escultora de reconocidísimo prestigio a nivel nacional” comentan “pero cuando se contactó con ella y se propuso sobre la adquisición de una de sus obras, al ser ella ceutí, consideró hacer un favor a la Ciudad y sobre el valor inicial que ella le concedía a su obra, 300.000 euros, la redujo en un 50%, a 150.000 euros, que una vez sumado el IPSI se queda en los 165.000”, explican.

Por otra parte, dada la polémica suscitada, la Ciudad estimó considerar otras propuestas que valorasen la obra y ratificasen si realmente ese era el valor que merecía. En este punto se planteó un problema dado que la tasación de obras contemporáneas, es decir, de artistas considerados vivos, es difícil de realizar porque parece que técnicamente no hay unos códigos o cánones que permitan llevarla a cabo.

Desde Patrimonio manifiestan que la primera de las consultas se hizo al biógrafo de Laverón, Antonio Abad quien corroboró el valor de la escultura y remitió a una empresa de arte y escultura que se encuentra especializada en las obras de la artista ceutí. “Arte y Cultura Castilla León que es el nombre de la empresa, resaltó el gran valor artístico de la obra y la categoría que avala a su autora. Pusieron en relieve el coste que tiene la fundición de bronce de una obras de tan elevadas dimensiones y su valoración fue que incluso el precio tasado les parecía bajo”, señalan. Las siguientes tasaciones fueron llevadas a cabo por dos críticos de arte y dos galerías especializadas en obras de estas características. “Las opiniones de todos ellos coincidían, veían adecuado e incluso barato el precio establecido por Laverón para su escultura”, apuntan.

Así que una vez superadas todas las tasaciones, la escultura que rinde homenaje al inmigrante, actualmente expuesta junto a la plaza de la Constitución, se queda definitivamente en la ciudad, aunque probablemente sea trasladada a otra ubicación.