Finalmente, la Ciudad va a gastarse 165.000 euros en una estatua. Para justificar este disparate, el Gobierno se apoya en dos excusas:

  • Que fue el Pleno el que aprobó que en Ceuta existiera un monumento a la solidaridad.
  • Que el precio de la escultura, según los expertos, es barato.

El Gobierno, una vez más, hace trampa y confunde a la ciudadanía. En el primer caso, efectivamente, el Pleno aprobó que se instaurase un monumento a la solidaridad. Pero un monumento a la solidaridad no tiene porqué traducirse en una escultura de 165.000 euros. En el segundo caso, la opinión de los expertos en arte acerca del valor de una obra es irrelevante para lo que aquí nos ocupa. Que el ayuntamiento de la ciudad con peores tasas de fracaso escolar, desempleo, población en situación de pobreza y exclusión social y desempleo juvenil se gaste 165.000 euros en una estatua es, objetivamente, una barbaridad. Y escudarse tras un supuesto amor a la cultura resulta más que obsceno, del mismo modo que es obsceno que sigamos empleando 350.000 euros para que una minoría elitista monte a caballo mientras muchos niños y niñas de la ciudad carecen de instalaciones deportivas presentables en sus barrios.

La gestión del Ejecutivo de Vivas contrasta con la labor, siempre atacada desde el PP, de los ayuntamientos del cambio. Recientemente, se ha publicado que Ahora Madrid ha logrado reducir la deuda del ayuntamiento de la capital en un 32% desde que Carmena está en el gobierno, lo que se traduce en una reducción de 1793 millones de euros. Todo esto, a la vez que se incrementa el gasto social, es decir, el gasto en aquello que de verdad mejora la vida de la gente, el gasto en lo importante. Otra forma de gobernar es posible.