El delegado del Gobierno en Ceuta recuerda el papel reeducador y de reinserción social que debe ser la prisión.

“La cárcel debe ser una escuela de libertad”, así lo afirmó ayer el delegado del Gobierno en Ceuta, Nicolás Fernández Cucurull, en su intervención durante los actos por el Día de la Merced celebrados ayer en el Centro Penitenciario de nuestra ciudad. Y es que, para el responsable gubernamental, es importante la labor de reeducación, formación y rehabilitación que debe cumplir las instituciones penitenciarias en aras de facilitar a los reclusos su reinserción en la sociedad. “Es un espacio para que el interno encuentro nuevas motivaciones para vivir en libertad, un lugar donde adquiera nuevos valores, aprenda a respetar a los demás y encuentre nuevos caminos para conducir su vida”, agregó.

Para el desempeño de esta función, el delegado del Gobierno alabó a los agentes que la lideran cada día, como es el cuerpo de funcionarios de las instituciones penitenciarias. “En esta tarea fundamental el trabajo de los funcionarios a menudo se desconoce y casi nunca se valora lo suficiente. Vosotros realizáis una actividad muy compleja y en condiciones difíciles. Por esto, vuestro quehacer diario tiene un valor especial, ya que contribuís de manera directa a apartar del mundo del delito a quienes pasan por el sistema penitenciario”, remarcó Fernández Cucurull.

“La Institución penitenciaria es una pieza ineludible de la política de seguridad de un país y también de la política de intervención social. Solo construyendo espacios de tratamiento, reeducación y rehabilitación para aquellas personas que cometieron un delito, podremos dar respuestas eficaces que incrementen nuestra seguridad y nuestra libertad”.

La finalidad del sistema penitenciario es la reinserción social del recluso tras cumplir con la pena privativa de libertad, la medida más dura, en estos momentos en el ordenamiento jurídico. “La ley, recordó Fernández Cucurull, pretende significar que el penado no es un ser eliminado de la sociedad, sino una persona que continúa formando parte de la misma, incluso como miembro activo y encaminado a preparar al recluso para su vuelta a la vida en libertad en las mejores condiciones posibles”, remarcó.

Así se refleja en el artículo 25.2 de la Constitución Española que también reconoce el derecho de los penados “a un trabajo remunerado y a los beneficios correspondientes a la Seguridad Social, así como al acceso a la cultura y al desarrollo integral de su personalidad”.

“La sociedad española tenía ya claro hace más de cuatro décadas que las prisiones no podían ser espacios de exclusión. Por eso nuestro sistema penitenciario se sitúa en la orientación a la reinserción y en el respeto a los derechos de las personas privadas de libertad”, apostilló el responsable gubernamental.