Ceuta y los ceutíes esperan a los Reyes. Y lo hacen con la ilusión de quienes saben que están a punto de vivir una jornada histórica, pero también con un sentimiento que va más allá de la propia expectación que despierta una visita de esta naturaleza. Porque hay momentos en los que una ciudad y sus ciudadanos necesitan, sencillamente, sentir que están acompañados. Y Ceuta ha tenido motivos para necesitarlo.
Los acontecimientos de los pasados 30 y 31 de julio dejaron una profunda huella en la ciudad. Fueron días difíciles, de incertidumbre y preocupación, en los que los ceutíes volvieron a tomar conciencia de la singularidad de vivir en una ciudad española al otro lado del Estrecho. Pero también fueron días en los que España miró hacia Ceuta. Las muestras de apoyo y solidaridad llegadas desde distintos puntos del país sirvieron para recordar algo que nunca debería ponerse en duda: que los ceutíes no están solos y que Ceuta forma parte de España, no solo por su historia y su condición jurídica, sino también por los lazos que unen a sus ciudadanos con el resto del país.
En ese contexto llega la visita de Felipe VI y Doña Letizia, casi veinte años después de la que protagonizaron don Juan Carlos y doña Sofía en noviembre de 2007. Será la primera visita oficial conjunta de los actuales Reyes a la ciudad y tendrá un carácter excepcional: por primera vez en democracia, un jefe del Estado español pernoctará en Ceuta. No es un detalle menor. La estancia de los monarcas habla de una voluntad de acercamiento que los ceutíes tienen razones para recibir con especial satisfacción.
La agenda prevista para este martes da cuenta de la importancia de la jornada. La recepción en la Asamblea, la entrega de la Llave de Oro de la Ciudad, el encuentro con representantes de la sociedad ceutí, la visita al colegio Vicente Aleixandre y el homenaje a las personas fallecidas durante los sucesos de julio componen un recorrido que permitirá a los Reyes acercarse a distintas realidades de Ceuta.
No se trata únicamente de cumplir con el protocolo. Se trata de conocer una ciudad a través de sus instituciones, de sus jóvenes y de sus ciudadanos, y de compartir con ellos una jornada que quedará en nuestra memoria colectiva.
Especial significado tendrá el acto previsto en el cementerio de Sidi Embarek. Allí, en un encuentro de carácter ecuménico, el recuerdo de quienes perdieron la vida en el mar ocupará el lugar que merece.
Hay ausencias que no se resuelven con el sencillo paso de los días y tragedias que no deben quedar sepultadas bajo el ruido de la actualidad. La presencia de los Reyes en ese homenaje supone un gesto de respeto hacia las víctimas y hacia una ciudad que también ha vivido de cerca el dolor de aquellos acontecimientos y una situación que aún no se ha recuperado.
La Corona representa la unidad y permanencia del Estado.
Es una función constitucional que cobra una expresión especialmente visible cuando el Rey visita una ciudad y comparte con sus ciudadanos una jornada de su vida institucional.
En Ceuta, esa presencia tiene un significado añadido. No porque la españolidad de la ciudad necesite ser demostrada, sino porque toda sociedad agradece que su realidad sea conocida, que sus circunstancias sean comprendidas y que sus ciudadanos sientan cerca a las instituciones que los representan. Ceuta no puede vivir pendiente de cuándo vuelve a ocupar los titulares nacionales. Tiene una vida propia, una sociedad diversa, una historia que merece ser conocida y problemas que no desaparecen cuando la atención mediática se desplaza a otro lugar. Por eso, el interés que despierta esta visita debería prolongarse más allá de la jornada del martes. El reconocimiento institucional es importante, pero lo es también que la ciudad siga presente en las decisiones, las prioridades y las preocupaciones del conjunto del país.
A los ceutíes les corresponde ahora recibir a sus Reyes como anfitriones de una cita que ya formará parte de la historia de la ciudad. Con el respeto que merece la institución, con la cercanía propia de quien recibe a unos representantes que vienen a compartir su realidad y con la satisfacción de saber que esta visita se produce en un momento especialmente significativo y difícil.
Desde estas páginas de El Faro de Ceuta, queremos subrayar ese valor. No solo el de una visita histórica, sino el de una presencia que llega después de unos días complicados y que permite reafirmar el vínculo de Ceuta con el resto de España y con la propia Corona. Un vínculo que no depende de una jornada, de una fotografía o de una declaración, pero que encuentra en estos gestos una forma de hacerse visible.
Este martes será un día para la historia. Ojalá sea también una ocasión para que Ceuta se sienta de nuevo escuchada, para que sus ciudadanos perciban la cercanía de la Corona y de toda España. Los Reyes llegan a Ceuta. Y Ceuta tiene mucho que mostrarles, pero también motivos para recibirlos con una certeza que estos últimos meses han vuelto a poner de manifiesto: esta ciudad forma parte de España y sus ciudadanos no están solos.






