Cuando en 1415 la armada portuguesa arribó a las costas de Ceuta, en su nave capitana iba el propio rey Juan I. Casi todos los monarcas que le sucedieron de la casa de Avis pusieron pie en tan preciosa joya de su corona, que incorporaron a su título como Señores de Ceuta.
Sin embargo, a partir de la unión de ambas coronas sobre la cabeza de Felipe II -I de Portugal- pasaron muchos años sin que hubiera una visita de primer nivel, documentándose las de alguna infanta como María Luisa Fernanda en 1851 y otras personas de sangre real de diferentes nacionalidades, entre ellos Fernando II de Portugal en 1856, pero ningún monarca español.

La sorpresa saltó en 1877, con la llegada de Alfonso XII a Ceuta a bordo de la fragata Victoria. Una fotografía, que se conservaba entre lo documentos del archivo de la familia Orozco reflejaba el momento, como también varios grabados publicados en la Ilustración Española y Americana.

Pero quien más veces visitó Ceuta fue el rey Alfonso XIII, que lo hizo soltero en 1904, volvió después de su boda en 1909 y repitió, con la reina Victoria Eugenia, en 1927. Las dos primeras podemos enmarcarlas en un escenario internacional en el cual eran protagonistas el Estrecho de Gibraltar y Marruecos, antes y después de la Conferencia de Algeciras. Los viajes a Ceuta, Melilla y Algeciras tenían entre otras finalidades la de ver cómo iban poniéndose en marcha las estructuras portuarias de las tres poblaciones, que se consideraban básicas para los planes que tenían para la región resultantes de la implantación del Protectorado de España en Marruecos.
En estos primeros viajes, los protagonistas, aparte del monarca, lo fueron las autoridades locales, tanto civiles como militares, dentro de un periodo de cierre de las viejas formas de hacer política procedentes de la Restauración.
En cambio, el viaje de 1927 tuvo un escenario muy diferente, como era el fin de la Guerra de Marruecos y el comienzo de una autodenominada Acción Civil del territorio asignado a España en la Conferencia de Algeciras. El monarca compartía protagonismo no solo con la Reina Victoria Eugenia, sino también con el General Primo de Rivera, que trataba de rentabilizar el fin de la contienda a favor de su Régimen político, que no tardaría en languidecer.

"La gran protagonista de la visita de 1927 fue La Legión, en su flamante acuartelamiento de Dar Riffien"
En las fotografías del viaje de 1904 vemos actos muy locales, como la formación de las tropas en la Plaza de Africa o el arco triunfal del Muelle de Comercio, mientras que en la visita del 1909 comienza a contarse con figuras de la política gaditana y marroquí, como el Obispo de Fessea. Sin embargo, en el de 1927, se potencia la imagen del desarrollo local con la inauguración del Palacio Municipal, y del internacional, en las obras del Puerto y el recibimiento en las oficinas de Ybarrola, pero la gran protagonista será La Legión, en su flamante acuartelamiento de Dar Riffien.
¡Cuántas cosas nos permiten ver las imágenes!






