El Sarchal ha aguantado durante dos meses, pero este 15 de octubre ha dicho basta. La barriada, acostumbrada a convivir con la presencia de inmigrantes que buscan refugio en sus rincones, alza la voz después de que los desalojos del Guano y el Trampolín hayan provocado la llegada de más personas a las zonas periféricas de Ceuta.
Durante las mañanas, la vida parece transcurrir con normalidad. Sin embargo, con la llegada de la tarde y, especialmente, durante la noche, el escenario cambia. Aparecen personas entre las cañas, en los acantilados y desde diferentes puntos de la barriada.
Al aire libre, en un colchón bajo un árbol
La mayoría duerme al aire libre, como un inmigrante que ha instalado un colchón bajo un árbol, convirtiendo ese espacio en su refugio improvisado.
Los vecinos se hacen una pregunta que se repite cada día: ¿de dónde salen tantas personas? La situación ha vuelto a intensificarse después de los desalojos y quienes residen en el Sarchal aseguran que la presencia de inmigrantes ha aumentado.
Una ONG en plena madrugada
Gema Molina es una de las vecinas que ha decidido alzar la voz. Después de trabajar, llegó a su casa pasada la una de la madrugada del jueves y se encontró con una escena que la llevó a intervenir para reclamar tranquilidad.
Según relata, la llegada de una ONG para repartir alimentos congregó a decenas de personas en mitad de la vía principal de la barriada. La concentración, de la que Gema estima entre 50 y 60 inmigrantes, dificultaba el paso de los vehículos y generaba ruido bajo las ventanas de las viviendas.
Esta escena provocó tráfico y el mismo claxon de los vehículos que querían pasar generó más ruido.
Gema se dirigió a los responsables del reparto para pedirles que buscaran otro lugar. Insiste en que no está en contra de la ayuda otorgada a las personas inmigrantes, pero considera que el punto elegido no es adecuado, ya que puede resultar molesto.
“Yo no tengo nada en contra de que ellos les den de comer, les den mantas y les den de todo”, dijo. Su queja se centra en las molestias que, a esas horas, afectan a quienes necesitan descansar para trabajar al día siguiente.
De los desalojos a los rincones de la periferia
Gema asegura que la situación ha experimentado altibajos durante los últimos meses. Sin embargo, tras los desalojos del Guano y el Trampolín, afirma que han llegado muchos más inmigrantes a la barriada.
Durante la mañana de este jueves operarios de la Ciudad trabajaban en la retirada de las cañas y en la demolición del barracón donde se refugiaban inmigrantes, medidas que considera que se deberían haber tomado antes para evitar la concentración de inmigrantes en la barriada. “Hay que prevenir”, ha reiterado Gema.
Una situación sin fin
“Llevamos ya muchísimos meses, que no se le ve fin”, lamenta. También expresa su preocupación por quienes viven en la calle, especialmente ante la llegada del invierno y las fuertes rachas de viento que se viven en el Sarchal.
Su preocupación mezcla el malestar por las dificultades cotidianas con la pena que le provoca contemplar a personas viviendo en condiciones precarias. “Te dan pena, te da coraje, te dan muchas sensaciones encontradas”, traslada.
Además, asegura que el problema se extiende a otras barriadas, como Los Rosales, el Príncipe y Loma Colmenar, y recuerda que también hay inmigrantes en el centro de la ciudad.
Reclaman respuestas institucionales
José, otro vecino del Sarchal, coincide en que la situación continúa lejos de resolverse. Explica que muchas personas buscan cobijo en los acantilados y otros espacios de la zona y que todavía se las encuentra durante sus paseos nocturnos.
Su mensaje se dirige especialmente a las instituciones nacionales, a las que reclama una mayor implicación. “Este hombre aquí ya no puede hacer más”, afirma en referencia al gobierno local, antes de señalar a los responsables políticos en Madrid.
Con sus testimonios, los vecinos del Sarchal han roto su silencio respecto a una realidad que parece una gran desconocida para el resto de la ciudad.






Casa vez que subo y bajo a Miguel de Luque, encuentro inmigrantes trabajando ilegalmente en frente de Nazaret, lo que no entiendo que por ahí pasa policías y guardias civiles todos los días y, en cambio, ahí siguen unas veces trabajando y otras veces entrando y saliendo.
Esa señorita si es un ejemplo, ha dado su punto de vista con tranquilidad, coherencia y respeto, cosa que los de voxx no saben hacer..
Se le nota a usted que es de extrema izquierda: La izquierda que deja de entrar en Ceuta 100.000 invasores
No solo las ONG les dan de todo, también muchos vecinos que se ponen donde los dos aparcamientos. Les dan pero a cambio de dinero, eso sí, súper humanos ellos. También los tienen trabajando sacando muebles, pintando, limpiando, etc. Hay que ser de la peor calaña para hacer algo así y tener a los vecinos en tensión viendo como se multiplican desconocidos indocumentados mientras ellos se hacen de oro.
Bajando el Pasaje Recreo Central a la derecha todos los días 10 o12 migrantes sentados sin hacer nada y de noche duermen debajo de un arbol de nispero al cual rompieron una gran rama para ocultarse y se esta secando, mando unico, baja de la torre y toma medidas para ayer mejor que para mañana, mucho charlar para nada, palabras que se lleva el viento.
Para cuándo están previstas esas batidas por los barrios que prometió el Sr. Mando Único? Esta tarde? Mañana?
Una crónica excelente por parte de esta señora, Gema