La asociación Daubma de Ceuta ha informado sobre el rescate de un ejemplar de manta cornuda (Mobula tarapacana), una especie poco habitual en el Mediterráneo y cuya presencia en aguas del Estrecho de Gibraltar tiene un especial interés científico.
La intervención, realizada durante la mañana del lunes, permitió devolver al animal a su hábitat natural sin que presentara lesiones aparentes.
Según la asociación Daubma, el operativo fue desarrollado por el Centro de Estudio y Conservación de Animales Marinos (CECAM), en colaboración con los buceadores de la Almadrabeta de Ceuta, después de que el ejemplar quedara atrapado en el copo de este arte de pesca tradicional.
La actuación concluyó satisfactoriamente gracias a la intervención de los profesionales, que consiguieron liberar a la manta y facilitar su regreso al mar. La posterior identificación confirmó que se trataba de un ejemplar de Mobula tarapacana, una especie cuya aparición en estas aguas no resulta habitual.
Un hallazgo de especial interés científico
Desde Daubma destacan la importancia de este rescate, no solo por haber permitido salvar al animal, sino también por el valor científico que representa su identificación en el entorno del Estrecho.
La presencia de esta especie en el Mediterráneo es poco frecuente, por lo que cada avistamiento constituye una oportunidad para ampliar los conocimientos sobre su distribución y sus movimientos.
En este sentido, la asociación subraya el papel de la Almadrabeta de Ceuta como lugar estratégico para localizar y documentar especies marinas de especial interés.
La observación directa que realizan sus buceadores, junto con el seguimiento de los animales que interactúan con las artes de pesca tradicionales, permite obtener información relevante sobre la fauna que transita por estas aguas.
El rescate de esta manta cornuda constituye, por tanto, un nuevo ejemplo de la importancia de la colaboración entre los profesionales del sector pesquero y las entidades dedicadas al estudio, protección y conservación de los animales marinos.
Dos tortugas marinas afectadas por los residuos

La actividad del CECAM durante los últimos días también ha estado marcada por la atención a varios ejemplares de tortuga marina, cuya situación vuelve a poner de manifiesto las consecuencias de la contaminación sobre las especies protegidas.
Según explica Daubma, este martes el centro recibió una tortuga marina de la especie Caretta caretta que presentaba problemas de flotabilidad, previsiblemente relacionados con la ingestión de residuos presentes en el medio marino.
A esta intervención se suma la evolución de otra tortuga que había ingresado en las instalaciones el pasado viernes y que ha comenzado a expulsar una cantidad considerable de plásticos y restos de aparejos de pesca.
Ambos casos evidencian nuevamente los efectos perjudiciales que tienen los residuos sobre estos animales, especialmente cuando ingieren materiales que encuentran en el agua y que pueden comprometer gravemente su estado de salud.
Ante estas situaciones, el CECAM insiste en la importancia de la colaboración ciudadana y de comunicar con rapidez cualquier avistamiento de animales marinos que se encuentren en dificultades.
Esta información resulta fundamental para que los equipos especializados puedan intervenir de manera eficaz y aumentar las posibilidades de recuperación de los ejemplares afectados.
Cómo es la manta cornuda rescatada en Ceuta

La manta cornuda, conocida científicamente como Mobula tarapacana, pertenece al grupo de los elasmobranquios y forma parte de la familia Mobulidae.
Se trata de una raya pelágica de grandes dimensiones, distribuida principalmente por aguas tropicales y subtropicales. Su presencia en el Mediterráneo es poco habitual, circunstancia que convierte cada registro documentado en una información de especial relevancia para la comunidad científica.
Entre sus características más llamativas destaca su tamaño, ya que puede alcanzar una envergadura de entre 3,5 y 4,5 metros, lo que la sitúa entre las especies de mobúlidas de mayores dimensiones, por detrás de la manta oceánica (Mobula birostris).
Su coloración constituye otro de sus rasgos distintivos. Presenta una zona dorsal de tonalidades marrones, cobrizas o bronceadas, frecuentemente acompañadas de reflejos metálicos.
Estas características permiten diferenciarla de otras especies similares, como Mobula mobular, cuya coloración suele ser más oscura.
La manta cornuda recibe su nombre común por los dos lóbulos cefálicos prominentes que presenta en la cabeza y que recuerdan a unos cuernos.
Su cuerpo tiene forma romboidal y cuenta con unas aletas pectorales anchas y triangulares, características que le permiten desplazarse por el medio marino.
También posee una cola larga y delgada, sin aguijón funcional, mientras que su boca se encuentra situada en posición terminal y está adaptada a la filtración de plancton.
Una especie migradora que puede superar los 1.000 metros de profundidad
En cuanto a su comportamiento, la manta cornuda es una especie pelágica que habita principalmente en aguas abiertas y profundas, aunque ocasionalmente puede aproximarse a las zonas costeras.
Una de sus particularidades es su capacidad para realizar desplazamientos de larga distancia. Los estudios sobre esta especie han documentado movimientos migratorios importantes, incluidos desplazamientos verticales que pueden llevarla a profundidades superiores a los 1.000 metros.
Su alimentación se basa principalmente en zooplancton, pequeños peces y crustáceos, que captura gracias a las adaptaciones de su boca para filtrar el alimento.
Respecto a su comportamiento social, puede observarse tanto de manera individual como formando pequeños grupos.
No obstante, en determinadas regiones tropicales también se han registrado concentraciones de ejemplares más numerosas, lo que demuestra que su comportamiento puede variar dependiendo de las condiciones del entorno.
El Estrecho de Gibraltar, un corredor natural para la especie

La distribución de Mobula tarapacana comprende principalmente las regiones tropicales y subtropicales de los océanos Atlántico, Índico y Pacífico.
En el Mediterráneo, sin embargo, su presencia es esporádica y los registros conocidos aparecen dispersos, especialmente en su sector occidental.
En este contexto, el Estrecho de Gibraltar desempeña un papel fundamental como corredor natural entre el Atlántico y el Mediterráneo, circunstancia que ayuda a explicar los avistamientos ocasionales de esta especie en las aguas de Ceuta y del mar de Alborán.
Por este motivo, la identificación del ejemplar liberado en la Almadrabeta adquiere una importancia añadida, al contribuir a documentar la presencia de una especie que no suele observarse con frecuencia en este entorno.
Una especie vulnerable amenazada por la actividad humana
La manta cornuda está catalogada como Vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), una clasificación que refleja los riesgos a los que se enfrentan sus poblaciones.
Entre sus principales amenazas figuran las capturas accidentales en pesquerías pelágicas, la contaminación marina y la degradación de los hábitats en los que desarrolla su ciclo vital.
A estos factores se suma la presión que afecta a las poblaciones de plancton, un recurso alimenticio fundamental para esta especie y cuya disponibilidad resulta importante para su supervivencia.
Desde Daubma recuerdan que la escasa frecuencia con la que se observa esta manta en el Mediterráneo convierte cada encuentro en una oportunidad para avanzar en su conocimiento científico.
Por ello, consideran especialmente relevante que estos episodios puedan documentarse adecuadamente, como ha sucedido con la intervención protagonizada por los buceadores de la Almadrabeta y el CECAM.
La actuación ha permitido devolver al mar un ejemplar de una especie vulnerable y poco frecuente en aguas mediterráneas, al tiempo que pone de relieve la importancia del seguimiento de la fauna marina, la colaboración entre entidades y la rápida respuesta ante situaciones que puedan comprometer la supervivencia de los animales.






