El operativo llevado a cabo por la UIP de la Policía Nacional durante la mañana del domingo se centró en desmantelar los asentamientos de inmigrantes ubicados al lado de la desaladora. Una labor que movilizó a decenas de agentes, que tomó toda la zona cortando el tráfico rodado, que movió cuantiosos recursos, pero que no resulta efectiva.
Y no lo es porque no se puede convertir a los policías nacionales en vigilantes de seguridad privados a los que tener fijos en los arenales para controlar si los inmigrantes regresan de nuevo al lugar.
No es su función, ni aquí se trata de estar jugando al gato y al ratón.
El operativo de la Policía Nacional se centró en trasladar a inmigrantes desde el entorno de la desaladora hasta el Guano para que, después, muchos de ellos se escaparan a los montes temiendo ser deportados.
No se pueden montar operativos con todas las buenas intenciones para que luego la efectividad sea más o menos cuestionable.
Como tampoco se puede tener a policías correteando tras los inmigrantes que buscan volver al lugar para levantar, de nuevo, los asentamientos. No es su papel, tampoco su función, mucho menos con la situación extrema que, en materia de seguridad, se está viviendo a pesar de que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se empeñe en calificar lo que sucede de subjetivo.
La imagen resulta impropia y los propios policías no se merecen protagonizarla.
Desde el principio se permitió que se montaran estos asentamientos, no solo en la zona del Trampolín, sino hasta más allá del Guano y Benítez, sin contar la ocupación de infraestructuras y los montes.
Una vez que se permite lo que no solo es un claro incumplimiento de las normas sino un atentado contra la seguridad, se da pie a estas situaciones extremas entre quienes insisten en mantenerse en chabolas, practicando la venta ambulante o provocando incendios.
Es el mundo al revés, controlar al que descontrola, permitir lo que no se debe, actuar para que ese trabajo se tire por los suelos en cuestión de horas.
La forma en la que se está gestionando todo esto no parece que sea la más adecuada desde el inicio de esto que se ha etiquetado como crisis.






