La crisis migratoria que atraviesa Ceuta ha agravado las dificultades de los trabajadores autónomos, un colectivo que, según advierte Lorenzo Amor, ya soportaba una situación complicada antes del pasado 30 de julio. El presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) regresó a la ciudad para conocer de cerca las consecuencias económicas de estos últimos meses y reclamar una respuesta más contundente de las administraciones.
Considera insuficientes las ayudas anunciadas, pide que se amplíen a todas las actividades afectadas y alerta de una circunstancia que, a su juicio, merece especial atención: mientras Ceuta genera empleo, pierde autónomos. En esta entrevista también analiza la presión fiscal, la burocracia, las cotizaciones y las dificultades que encuentran los pequeños negocios para mantenerse abiertos.
—Su visita a Ceuta se produce después de más de dos meses de crisis y de importantes repercusiones sobre la actividad económica. ¿Qué valoración hace de la situación que atraviesan los autónomos ceutíes?
—La difícil situación que viven los autónomos, no solo en Ceuta, sino en España, aquí se ha visto agravada por una invasión que indudablemente ha afectado a los negocios, con pérdidas que son millonarias si tenemos en cuenta al conjunto de los autónomos ceutíes. Pero, sobre todo, hay un tema que yo resaltaría especialmente y es la paradoja de que en Ceuta se está generando empleo a la par que se están perdiendo autónomos.
Hay una cifra que habla por si sola. Cada día en Ceuta se está perdiendo un millón de euros por parte del tejido empresarial. Creo que es bastante alarmante. Por eso es la segunda vez que estoy aquí en estos meses y voy a seguir viniendo hasta que la situación se calme. Tuve oportunidad, el 12 de octubre, de estar con el presidente de la Ciudad Autónoma y me comprometí con él. Creo que tenemos que trabajar para revertir este asunto.
—La Cámara de Comercio de Ceuta ha reclamado que el remanente de las ayudas habilitadas para hacer frente a la crisis migratoria se distribuya entre autónomos y pequeñas empresas. ¿Comparte esta reivindicación?
—Evidentemente. Yo siempre digo que las ayudas no son suficientes ante la pérdida de actividad económica. Por tanto, hay que incrementarlas. Aquellos que las solicitan es porque las necesitan. Es cierto que se han tomado medidas que eran necesarias, como mantener e incluso subir al 75% las bonificaciones de la Seguridad Social. Pero, siempre he dicho que esto hay que extenderlo a todas las actividades. Hasta ahora, estaba limitado a determinados sectores y estamos ante una situación especial. Por tanto, hay que intentar ampliar las ayudas e incluso aumentarlas.
—¿Y qué valoración hace de los hasta 5.000 euros anunciados para los negocios afectados?
—¿Qué se hace con 5.000 euros? Un autónomo, realmente, poco. Yo le pediría a quien ha puesto encima de la mesa esos 5.000 euros que hubiera estado acompañando a un autónomo de Ceuta durante estos meses y se hubiera dado cuenta de que con limosnas no se puede andar.
"El Gobierno está cada vez más alejado de la realidad de las pequeñas empresas y de los autónomos"
Lo vimos también en la Dana. Había autónomos que lo habían perdido todo y les dimos 5.000 euros. Insisto en que nuestros políticos están alejados de la realidad y no tienen ni idea de lo que es ser autónomo ni de lo que se juega un autónomo cada día.
—Más allá de esta situación excepcional, Ceuta lleva años intentando revitalizar su comercio y diversificar su economía. ¿Qué necesita para que sus ventajas fiscales se traduzcan en más negocios y empleo?
—Las dos ciudades autónomas, Ceuta y Melilla, se han mantenido prácticamente con un crecimiento empresarial plano. Eso significa que ha habido sectores que han ido perdiendo activos, pero también han surgido otro tipo de actividades, muchas de ellas ligadas a la tecnología y a los datos. Creo que esa transformación se venía produciendo antes del 30 de julio. Es indudable que el comercio, la hostelería e incluso la construcción siguen siendo grandes motores, pero cada vez vemos nuevas actividades, como el juego online, que pueden generar empleo y bastante actividad económica. Cuando podamos decir que se ha revertido completamente esta situación, tenemos que ver un antes y un después. Espero que, tras esta situación tan dura, Ceuta también sea una locomotora de empleo y de generación de actividad empresarial.
—¿Considera que las administraciones están ofreciendo suficientes incentivos para fomentar el emprendimiento?
—Indudablemente hay que hacer más, pero no solamente en Ceuta. Estamos hablando de problemas generales. Tengo que decir que, en estos momentos, los gobiernos autonómicos y los de las ciudades autónomas están haciendo los deberes que el Gobierno central no está haciendo. Voy a poner un ejemplo. Las competencias de Seguridad Social son del Gobierno central. Melilla va a pagar la cuota de los autónomos durante los dos primeros meses de baja. Esto no tendría por qué hacerlo la Ciudad de Melilla, que no tiene esas competencias. Le corresponde al Estado. Pero, ante la desidia en materia de protección social, son las comunidades autónomas las que están tomando la iniciativa para apoyar a los autónomos.
—Si ampliamos la mirada al conjunto de España, ¿cuál es actualmente la principal amenaza para los trabajadores autónomos?
—En estos momentos, la excesiva burocracia, los trámites y las obligaciones que se les están imponiendo. Eso supone un coste de tiempo y económico que está asfixiando a los autónomos. En segundo lugar, la presión fiscal. Los autónomos no solamente pagamos cada vez más impuestos, sino que tenemos una inseguridad jurídica importante. Dependemos de la administración provincial o local de Hacienda para que nos acepten unos gastos o no. Se ha dado el caso de un matrimonio de autónomos que desarrolla la misma actividad y a uno se le permite deducirse los gastos del teléfono móvil y al otro no. No hay unas reglas del juego claras.
Y luego está la falta de protección social. Siete de cada diez autónomos que solicitan el cese de actividad reciben una denegación. Hemos visto autónomos de Ceuta que han solicitado esta prestación y se la han denegado por no tener pérdidas en el último año, cuando estamos hablando de una causa sobrevenida.
—El sistema de cotización por ingresos reales continúa siendo uno de los grandes asuntos de debate. ¿Qué balance hace de su aplicación?
—Llevamos un año sin que el Gobierno dé la cara y tres años sin que cumpla lo que dictaminaba el Pacto de Toledo sobre mejorar la protección social de los autónomos. Por tanto, a nosotros que no nos busquen para pegarles ‘sablazos’ a los autónomos. Primero, que gobiernen y cumplan.
—El Gobierno destaca la evolución positiva del empleo, pero muchos pequeños empresarios aseguran que cada vez les resulta más difícil contratar. ¿Cómo explica esta situación?
—El Gobierno está cada vez más alejado de la realidad de las pequeñas empresas y de los autónomos. Porque el empleo se está generando en las grandes y medianas empresas, pero se está perdiendo en las empresas de uno a dos trabajadores y manteniéndose prácticamente plano en las de dos a cinco. Los datos reflejan que cada día tenemos menos autónomos empleadores.
"Los datos reflejan que cada día hay menos autónomos empleadores en nuestro país"
Para un autónomo es muy difícil aguantar la presión fiscal, las cotizaciones a la Seguridad Social y la cantidad de trabas y trámites que se le obliga a cumplir. Si a eso añadimos los incrementos de costes que estamos viendo con la inflación, que muchos autónomos no pueden trasladar a sus precios, se produce una situación muy complicada. Y lo que hacen es dejar de contratar o reducir plantillas.
—ATA ha sido especialmente crítica con algunas decisiones del Gobierno. ¿Cuál considera que ha sido la más perjudicial para los autónomos?
—Ha habido muchas medidas perjudiciales. Pero creo que, para toda la sociedad española, una de ellas ha sido no deflactar la tarifa del IRPF. Eso haría que los pensionistas tuvieran más poder adquisitivo, que cualquier trabajador tuviera una nómina mayor a final de mes y que un autónomo pagara menos impuestos.
Entre 2018 y 2025, los salarios han subido un 31,5%, pero las retenciones a los trabajadores han aumentado un 65%. Todos les dicen a los empresarios y a los autónomos que hay que subir los salarios, pero nadie le dice al Estado que tiene que dejar de subir la presión fiscal. Estamos en una situación de recaudación récord y yo invitaría a revisar cómo están los servicios que presta la Administración a los ciudadanos.
—La reducción de la jornada laboral, el incremento del salario mínimo y las nuevas obligaciones empresariales han protagonizado buena parte del debate económico. ¿Cómo se pueden mejorar los derechos de los trabajadores sin comprometer la viabilidad de los pequeños negocios?

—Se llama negociación colectiva. Se llama acuerdo. No se llama legislar por la puerta de atrás. Porque en este país, cuando se legisla, no se hace pensando en el pequeño. Se legisla sin tener en cuenta que la inmensa mayoría del tejido empresarial está formado por autónomos, que son los que dan vida a ciudades como Ceuta y a muchas poblaciones de la península.
Entre 2018 y 2026 se ha reformado 61 veces el Estatuto de los Trabajadores. Para un autónomo que trabaja solo o con uno o dos empleados, todos esos cambios legislativos suponen una carga enorme. Soy de los que reconocen que hay que trabajar para conciliar la vida laboral y familiar. Pero si tenemos en cuenta el absentismo y los permisos, la jornada laboral media está por debajo de las 32 horas, mientras que un autónomo trabaja de media 48 horas. Cuando el lema es trabajar menos para vivir mejor, eso puede estar muy bien para mucha gente, pero para los autónomos resulta muy difícil.
—Usted ha advertido que el 63% de los autónomos ingresa menos que el salario mínimo. ¿Cómo hemos llegado a esta situación?
—Hay autónomos que llevan al final de mes a su casa menos de lo que le pagan a su propio trabajador. El 63% de los autónomos ingresa menos que el salario mínimo. No son datos de ATA ni míos, son datos de la Seguridad Social. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Cuando tienes más gastos en burocracia, más presión fiscal, un aumento de las cotizaciones a través del mecanismo de equidad intergeneracional y, además, un incremento de los costes, pero las ventas se mantienen igual, cada vez eres más pobre.
—Si ATA pudiera poner en marcha tres medidas de forma inmediata para mejorar la situación de los autónomos, ¿cuáles serían?
—En primer lugar, la deflactación de la tarifa del IRPF. En segundo lugar, el IVA franquiciado, para que aquellos autónomos que facturen menos de 85.000 euros no tengan que declarar ni pagar IVA. Y, en tercer lugar, un sistema justo, con seguridad jurídica, para las deducciones fiscales de los gastos que tienen los autónomos. Añadiría también mejorar la protección social, el acceso al cese de actividad y la protección de los mayores de 52 años.
—Con este panorama, ¿cree que España está dejando de ser un país atractivo para trabajar por cuenta propia? ¿Qué le diría a alguien que tiene un empleo estable y está pensando en emprender?
—Esta legislatura ha sido nefasta para los autónomos. Los datos están ahí. El 63% ingresa menos del salario mínimo. Pero, si preguntas a los autónomos si volverían a serlo, el 80% te dice que sí. Tenemos más autónomos, marcando cifras récord, pero también tenemos autónomos más pobres.
¿Qué le diría a alguien que está pensando en emprender? Que esto es una forma de vida. Hay veces que va bien y otras que no. Pero te da algo que no te da el trabajo por cuenta ajena: tu capacidad de decisión y, en gran medida, de organizar tu tiempo y tu trabajo. Por eso el 80% de los autónomos decidiría volver a serlo. Nadie dice que cuando uno emprende tenga garantizado el éxito.







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Ahora mismo hay empresas que todavía no han recibido la ayuda y ni se sabe el estado en el que se encuentra su expediente.