Los trabajadores de la Ciudad Autónoma de Ceuta han vuelto a concentrarse este miércoles, 30 de septiembre, ante la puerta del Palacio de la Asamblea, en una movilización que se repite de lunes a viernes a las 12.00 horas.
La concentración ha coincidido con el cumplimiento de dos meses desde la entrada masiva de personas por la frontera del Tarajal, registrada los días 30 y 31 de julio.
Durante el acto de esta mañana se ha dado lectura a un manifiesto con el objetivo de poner de relieve que, según los trabajadores, la situación generada tras aquella crisis continúa teniendo consecuencias en la ciudad. La encargada de leer el texto ha sido María Luisa Villaden, funcionaria municipal.
En el manifiesto, los trabajadores han expresado su malestar con la gestión de la crisis y han reclamado que se recupere la situación previa a los acontecimientos de finales de julio.
El texto contiene también críticas dirigidas al Gobierno de España y a la Delegación del Gobierno, así como referencias a la situación de seguridad y a la respuesta institucional posterior.
Dos meses de movilizaciones
El manifiesto comienza recordando que han transcurrido 61 días desde los acontecimientos del Tarajal y recoge una valoración especialmente crítica sobre la actuación de las instituciones.
Ha hablado de “mentiras, dejadez e incompetencia” y aseguran que durante estas semanas la población ceutí ha vivido una situación marcada por la “angustia, desasosiego e impotencia”.
Los trabajadores sostienen que la crisis ha tenido efectos sobre los derechos y la seguridad de los ciudadanos y cuestionan la gestión desarrollada posteriormente por la Delegación del Gobierno y por el dispositivo institucional establecido para afrontar sus consecuencias.
En este punto, el manifiesto critica también la falta de información a la población, según la percepción expresada por sus autores.
La movilización de los empleados públicos se suma así a las concentraciones mantenidas durante las últimas semanas, con las que los convocantes pretenden mantener visible el impacto que, a su juicio, continúa teniendo la crisis fronteriza en la vida cotidiana de Ceuta.
Críticas a la situación posterior
Uno de los puntos centrales del manifiesto es la denuncia de la sensación de inseguridad que, según los trabajadores, persiste entre parte de la población. El texto responsabiliza de esta situación a la gestión de las autoridades y cuestiona la instalación de asentamientos de personas que entraron en Ceuta durante la crisis.
El documento también reivindica el papel de la ciudadanía ceutí durante estos dos meses de movilizaciones y protestas.
Los autores destacan las muestras de apoyo recibidas desde distintos puntos de España y subrayan su defensa del lema “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”.
Los trabajadores aseguran que las movilizaciones continuarán hasta que, según sus propias palabras, se recupere la “normalidad del 28 de julio”.
El manifiesto apela además a la identidad y al sentimiento de pertenencia de los ceutíes y sostiene que la situación vivida ha generado entre la población emociones como miedo, rabia, impotencia y desolación.

Reivindicación de unidad
En otro de sus apartados, el texto describe la situación vivida como una experiencia que habría alterado la seguridad, la rutina y el entorno de numerosos ciudadanos. Los autores relacionan estas circunstancias con sentimientos de decepción, frustración, abandono, incertidumbre y miedo, que atribuyen a parte de la población ceutí.
El manifiesto reclama asimismo unidad social y rechaza que la situación se interprete desde una perspectiva religiosa.
En concreto, los trabajadores sostienen que las diferencias entre comunidades no deben utilizarse para dividir a la sociedad ceutí y defienden que el conflicto planteado afecta, según su visión, al conjunto de la ciudad.
En su tramo final, el documento eleva el tono de las críticas contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que dirige una frase de carácter marcadamente político. El manifiesto concluye con un llamamiento a mantener la movilización y con los gritos de “¡Viva Ceuta y viva España!”.







Sacad la circular esa que dice que os dejen llevar a los niños al cole por si seguridad. No vaya a ser que alguno no lo haga y le haya pillado este mes trabajando.
Pobres funcionarios colocados a dedo. Lo mejor seria abrir mas oficinas de turismo y a vivir de la sopa boba.
He ahí todos los estómagos agradecidos de Ceuta...
El mejor chiste de la jornada.
El coro de palmeros de Vivas. Yo no me manifiesto ni expreso mi cabreo en la puerta de mi trabajo. Lo hago en las convocatorias de manifestaciones y concentraciones que se vienen haciendo en Ceuta.