Déjenme que les refresque la memoria y si es joven que les ponga al tanto de lo que veíamos en la tele hace años, de forma que visualicemos, usted y yo, como si de una película se tratara, lo que nos está aconteciendo en Ceuta y así ponemos en paralelo ficción y realidad.
Aquella ficción pretérita de “Los Visitantes” es la realidad que nos atenaza hoy, precuela de “Los Invasores” que bien podrá ser el titulo de la película que de seguro se rodará en su momento.
¡Sí, la de la invasión marroquina de inmigrantes! No migrantes, que esos son los que van de un lado a otro y aquellos están aquí retenidos, por lo que para nuestra desgracia (y la de ellos) nuestro gobierno los ha convertido en inmigrantes en Ceuta… que ya estoy hasta el occipucio del lenguaje político-correcto que algunos nos intentan imponer.
Ya quisiera yo que fuera población migrante y se hubieran ido, por ejemplo, con Puigdemont, ese que habla del referéndum de autodeterminación para Ceuta, el que no pierde ocasión de arrimar el ascua del referéndum a la sardina de su territorio, ese que es incapaz de entender la realidad de un pueblo como el ceutí que no necesita de urnas para hacer patente su españolidad.
Vamos con la serie: buceando en el baúl de la memoria recuerdo una serie de los años 80 que se llamó “Los Visitantes”.
Estos seres, de fenotipo distinto al humano, pero sí de apariencia terrícola, habían salido del planeta Sirio.
En cuanto a su destino -los de esta oleada- era exclusivamente la Tierra y el motivo de su viaje es que su país estaba sufriendo un colapso ecológico devastador y una escasez extrema de recursos con una población al borde de la insurrección.
Su Líder Supremo, desesperado, había ordenado construir una inmensa flota de naves para buscar otros mundos que saquear y una de ellas terminó aterrizando e invadiendo nuestro planeta, lugar habitable, confiado y perfecto para sus planes.
Este es en síntesis el argumento de la serie (¡como la vida misma!).
Vallamos con los personajes pues algunos guardan cierta similitud con nuestra “realidad subjetiva”: cuando recuerdo el reparto de actores veo cierto paralelismo con nosotros, por ejemplo, el Líder Supremo, que era la cabeza de la dictadura militar que gobernaba a los Visitantes desde su planeta natal y lo hacía bajo una estricta estrategia de control y culto a la personalidad; era el enemigo invisible, el Líder dictador omnipotente que nunca muestra la cara y a lo largo de la serie los personajes hablan constantemente de él con reverencia religiosa o terror; y toda la flota invasora sigue sus directrices a través de ministros y comandantes, aunque los espectadores jamás lo vimos en pantalla.
El culto a la personalidad es el sistema de gobierno de los Visitantes en una tiranía militarizada absoluta.
El Líder Supremo controla de forma directa cada nave de la flota siriana y todos los recursos de su civilización y para mantener a su propia especie sometida, utiliza una intensa vigilancia y propaganda que lo retrata como un ser sabio e infalible, obligando a los soldados y civiles a profesarle una lealtad ciega.
Desobedecer una orden directa de el Líder Supremo equivale a la eliminación civil inmediata del díscolo (¡anda que no se parece este al Mohamed alauita!).
Otro elenco de personajes lo forman los Visitantes alienígenas de su misma especie que, con apariencia humana, se relacionan con terrícolas bien intencionados y sirven a la causa y propósitos del Líder Supremo; también hay un movimiento inesperado que rechaza los planes del Líder de saqueo y exterminio y se convierten en la Resistencia terrestre a los invasores (¡vaya, vaya!).
Por último, también con apariencia humana, pero eran Visitantes, salían entre otros un tal John que ejerce de mando único de la flota y es la cara diplomática de los invasores, tipo listo que no confunde las joyas que reciben sus amigos con «una caja de productos típicos para degustar»; de inolvidable recuerdo una tal Diana, marlaskona donde las hubiere, de cerebro despiadado y la verdadera villana de la serie, “objetivamente mala” pero mala de verdad, que como buena reptiliana se come los roedores vivos en una escena que, de perfil a la cámara, quedó para la historia cinematográfica de ficción como escena maestra; también está un tal Charles, enviado directo perteneciente a la casta militar y policial de Sirio que se incorpora a última hora a ver si la cosa funciona mejor, pero a este lópez los traslados tampoco le salen bien. (¡Vamos, que ni hecho a propósito el reparto!).
La serie quedó interrumpida abruptamente, aunque tenía gran audiencia, así que no sabemos si el guion contemplaba la destrucción de la Tierra y la sustitución de los terrícolas por los invasores o al final las naves nodriza con las diversas remesas de invasores y sus castas se volvían para Sirio.
Por cierto, los Visitantes eran capaces de comerse cualquier cosa que se les pusiera por delante, que igual les daba un roedor, que como a nuestros invasores una lapa o un delfín.






