El hombre, curioso y reflexivo como pocos seres vivientes de este planeta, siempre hace por entenderlo todo. Estudia, compara y analiza. Busca y rebusca. Lo intenta y lo vuelve a intentar. Trata de explicar ciertas situaciones con palabras que, en muchos casos, supera a cualquier tipo de léxico o abecedario.
Es inútil. No vale para nada. Al final, la conclusión a la que llega es simple: no todo debe tener una explicación. No todo está hecho para ser entendido. Y está bien. No pasa nada, aunque aceptar esta realidad pueda llevarnos a la frustración o la desesperación.

Dominio, o desesperación traducido en el lenguaje caballa
A eso mismo le llevó a la AD Ceuta el partido en El Plantío contra el Burgos CF. Orgullo y hermandad antes de empezar cuando el equipo rival salió al campo con unas camisetas con el mensaje ‘Todos somos caballas’, aunque eso duró el tiempo en empezar el partido; porque una vez dio comienzo, las únicas sensaciones que invadieron el cuerpo de los caballas fueron la de frustración y también la desesperación, que tan solo acrecentaron a medida que avanzaron los minutos y, con ello, se hacía más clara la superioridad de la AD Ceuta en todos los sentidos.
Solo hubo un pequeño tramo en el que no fue así. Concretamente, los primeros 20 minutos. Durante ese tiempo, el dominio del Ceuta con el balón en los pies pasó de latente a aplastante. Un equipo plagado de bajas, pero lleno de corazón y coraje, estaba reinando en El Plantío. Y la justicia respondió cuando el Ceuta se adelantó en el marcador por medio de la pelota parada.

Carlos invitó a la esperanza
Saque de esquina, y Carlos Hernández saltó para, de alguna manera, despistar al portero rival más que rematar el balón. Poco pareció importarle al veterano central, que se señaló la palabra ‘Ceuta’ en la camiseta para celebrar el que pareció mucho más que un gol en un partido de fútbol. Una invitación a luchar y a no rendirse dirigido a toda una ciudad. Un mensaje cargado de reivindicación, optimismo y, sobre todo esperanza.
Demasiado bonito para ser verdad, podrían pensar desde Ceuta, y Alberto Dadie, poco después, se encargó de despertar a los caballas de su sueño de la forma más abrupta posible. No culminando una acción combinativa de la forma más bella ni celestial. Tampoco tiene pinta de que emplearán su gol en las escuelas de fútbol a partir de ahora para enseñar cómo romper una línea defensiva a través de la táctica, aunque, para aprender una de las primeras- y más importantes- lecciones del manual futbolístico tampoco hay que indagar demasiado entre sus páginas: la pelotita hay que meterla en la portería.
Eso es lo que enseñan, por encima de todo, y eso es lo que tiene claro Dadie desde que empezó apenas siendo un chaval en la cantera de la Real Sociedad. Zapatazo impresionante al fondo de la red para celebrar el empate y romper las telarañas de la escuadra, pero lo que no pudo romper fue el discurso de la AD Ceuta en el encuentro. Continuó controlando y dominando. Sometiendo e insistiendo frente a un Burgos que, a pesar de ser una tierra vinculada históricamente con el Cid, no demostró la valentía del legendario conquistador.
En una banda, Sevikyan tejió balones a base de fina seda con suma exquisitez. En la otra, Álex Camacho, más revolucionado, optó por la potencia y la verticalidad. Mientras, en el medio, Okoro se zampó el centro del campo coronándose, al final, como el mejor del partido y Kuki surtió balones con comodidad hacia delante buscando a un Sadik que se hacía cada vez más fuerte proponiendo una intensa batalla cuerpo a cuerpo a la defensa rival.
La acción de la polémica
Probablemente de la misma impotencia que les generó a los rivales, salió un codazo de un braceo de Marcelo Expósito que le propinó a Matos en la pugna por un balón que se dirigía hacia la línea de fondo. El lateral caballa, con sangre brotando del labio, pidió explicaciones aunque el árbitro mostró la misma compasividad que la parroquia de El Plantío. Hasta el aficionado que captó la cámara al principio del partido con la camiseta de Matos de su etapa en el Burgos CF, donde destacó especialmente, estaría levantando el brazo haciendo aspavientos si la cámara le hubiera enfocado nuevamente en ese momento.
La nostalgia tira, pero la tensión del momento tira más. Matos no dio crédito, ni tampoco la afición del Ceuta que, a partir de ese momento, empezó a sospechar de una actuación arbitral cada vez más discutida. A seguir. Ese fue tan solo uno de los tantos momentos de frustración para la AD Ceuta al borde del descanso, que a la reanudación, solo hizo intensificar todavía más.

El Burgos marcó dos goles para un nuevo desastre
Volvieron a saltar los jugadores de ambos equipos al césped de El Plantío. Hora de la cena, ya pasadas las nueve de la noche y, a falta de un plato en la mesa por delante, los caballas se empacharon de balón. Masticaron y masticaron. Continuaron moviendo y removiendo la bola, aunque el único que logró probar bocado fue el Burgos. Contra bien ejecutada al espacio que Karrikaburu sentenció tras un buen pase de David González ya en el 48.
El Ceuta, pese a todo, hizo caso omiso. No cambió su plan de partido e insistió aferrándose a la idea de que, al final, la recompensa siempre espera al final del esfuerzo. Ya lo dijo Romero la semana pasada: “No soy de prostituirme en mi juego”. Alto y claro. Después de todo, el partido tampoco pedía agitar el árbol demasiado.
Tan solo le estaba faltando un pellizquito final a la receta respecto a lo que se vio en la primera parte y que tanto convenció, tanto a los caballas desplazados como a los que siguieron el partido desde la ciudad autónoma: inspiración y claridad de ideas.
Nada que no se pudiera solucionar desde el banquillo. José Juan Romero se lo agregó dando entrada a Umaru Konaré desde el banquillo. Ya después, un triple cambio para dar minutos a Ale Meléndez y Joaquín González, y hacer debutar a Toni Abad con su nueva camiseta.

Un final inmerecido
Los cuatro entraron al partido con ganas, como perros de presa, aunque en la situación en la que se encuentra envuelto el Ceuta, hablar de perros conlleva también hablar de pulgas. Ya lo recordó Romero al final en la rueda de prensa: “A perro flaco todo se vuelven pulgas”. No hay frase que pueda resumir mejor o tratar de encontrar una explicación a como, ya en el 82, pudo una sucesión de rebotes tan rocambolesca como desafortunada acabar con el tercer gol en contra.
Carlos ‘Redru’ lo metió en su propia portería de la forma más involuntaria posible. Lo único que hizo fue estar en el lugar incorrecto y en el momento impreciso. Y con ese resultado, de 1-3, acabó el partido y con una nueva derrota en LaLiga Hypermotion. Una historia que se vuelve a repetir, y ya van cinco. José Juan Romero, como ya prometió la semana pasada en el Murube, no se rendirá hasta encontrar la salida a todo un laberinto en el que se ha metido el equipo.
Aunque no porque se haya desorientado. Esta AD Ceuta no ha perdido la dirección ni el rumbo. Sabe lo que tiene que hacer y lo hace. Los resultados, simplemente, se están haciendo esperar más de la cuenta y probando la paciencia de todos en Ceuta. Quizás solo se trate de mala suerte. Un bucle de pura desdicha de la que no se logra despegar la AD Ceuta como si fuera una mala sombra que le acompaña en todo momento.
Esta idea, sin embargo, no la contemplan los que tan solo creen en el trabajo bien o mal hecho, pero… ¿qué más puede hacer esta AD Ceuta? Lo del partido contra el Burgos CF no tiene explicación. Quizás tan solo sea el momento en el que el equipo caballa se ha dado cuenta, como cualquier ser humano en un momento dado de su vida, que hay cosas que, simplemente, no están hechas para ser entendidas, sino para ser aceptadas y reconocidas. Y es en ese preciso instante cuando solo queda una alternativa. Un solo camino: la esperanza. Creer para los más religiosos. Confiar para el resto. Creer y confiar. Confiar y creer.
La elección de estas palabras queda al gusto del lector. La parte restante de la frase se completan solas desde estas líneas: …. en que todo cambiará.






