Cuatro tortugas han regresado este domingo al mar desde el Muelle Alfau, en Ceuta, después de pasar varios meses bajo los cuidados del Centro de Estudios y Conservación de Animales Marinos (Cecam).
La suelta ha puesto el broche final al programa de actividades organizado este domingo con motivo de la festividad de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil, y ha congregado a personas de todas las edades, especialmente a numerosos niños que esperaban con ilusión el momento de ver a los animales volver a su hábitat natural.
Los niños se acercan al mar
La actividad ha permitido acercar a los más pequeños al mundo marino y recordar la importancia de proteger las costas de Ceuta.
Antes de la suelta, muchos de los asistentes habían participado en una jornada de recogida de plásticos, una iniciativa destinada a concienciar sobre la cantidad de residuos que terminan en el litoral y las consecuencias que tienen para las especies que habitan en sus aguas.
Meses de recuperación antes de volver al mar
Las cuatro tortugas han permanecido en las instalaciones del Cecam durante varios meses. Según han explicado sus voluntarias, algunas llegaron tras ingerir plásticos y otras presentaban problemas que requerían atención antes de poder regresar al mar, una de ellas tenía amputada la aleta trasera izquierda, así llegó al Cecam.
Manuela Canto, voluntaria del centro, ha impartido durante la jornada una actividad educativa dirigida a los niños.
A través de fotografías, esqueletos y material explicativo, les ha mostrado cómo son estos animales y cuáles son algunos de los peligros a los que se enfrentan en el medio marino.
Uno de los principales riesgos es la ingesta de plástico. “Una de las peores circunstancias que se encuentra la tortuga es tragar plástico”, ha explicado.
Canto ha advertido de que estos residuos pueden resultar mortales y ha insistido en la necesidad de evitar que la basura termine en el agua o en las playas.
Peligros que enfrenta la fauna marina
Las voluntarias también han mostrado imágenes de tortugas heridas por embarcaciones y motos acuáticas, además de explicar los riesgos que representan las redes.
El objetivo es que los pequeños comprendan que sus acciones cotidianas pueden contribuir a proteger la fauna marina.
“En nuestras costas viven tortugas. Siempre se ven las tortugas en reportajes en lugares lejanos, en Sudamérica, por ejemplo, pero no, el Estrecho también tiene tortugas”, ha recordado Canto, que ha reclamado cuidar especialmente el entorno más cercano.
Los niños conocen a las protagonistas de la suelta
La expectación ha acompañado a las cuatro tortugas durante su vuelta a casa. Silvia Cazalla, también voluntaria del Cecam, ha sido la encargada de ponerles nombre para esta jornada: Shinobu, Nezuko, Mitsuri y Mordisquitos, esta última después de que intentara morder a uno de los voluntarios.
La suelta ha contado con una asistencia superior a la que esperaban las voluntarias del Cecam, que han destacado la positiva respuesta de los ceutíes.
Para ellas, la presencia de tantas familias supone una oportunidad para transmitir a las nuevas generaciones la necesidad de cuidar el mar y respetar a sus habitantes.
Además, durante el encuentro se han ofrecido llaveros elaborados con fibra de maíz, sin plástico, mediante donativos destinados a contribuir a la alimentación de los animales y a cubrir las necesidades del centro.
La basura marina, una amenaza que continúa
La jornada también ha servido para poner el foco en la contaminación del litoral ceutí. Las voluntarias han advertido de que, pese a las labores de limpieza, los residuos continúan acumulándose en las costas y pueden regresar a las playas con el levante de Ceuta.
Desde el Cecam han señalado que en menos de dos meses han recibido siete tortugas, una cifra que refleja la importancia de mantener la vigilancia y los cuidados de estos animales.
Dos de los ejemplares liberados este domingo llevaban alrededor de cinco meses en recuperación y otras habían permanecido varios meses en los tanques del centro.
La situación vivida en Ceuta tras la invasión también ha retrasado la salida al mar de algunos ejemplares, ya que los voluntarios no pudieron acceder al puerto durante un periodo por motivos de vigilancia y precaución.
Con el regreso de estas cuatro tortugas a su medio natural, la Guardia Civil ha cerrado las actividades programadas por la festividad de su patrona con una iniciativa que ha unido convivencia ciudadana y protección del medio ambiente.






