En Ceuta parece que ya todo vale. Se juzga antes de tiempo, se difama, se hace un acoso y derribo, se aprovecha lo que haga falta, aunque sea un bulo, todo con tal de desprestigiar y quitarse de en medio al adversario.
Lo que está pasando en Ceuta debería ser tratado como un tema de Estado y, para nada, debería servir para hacer campaña electoral. Para eso ya habrá tiempo. Esto es algo muy serio y así debería ser tratado, tanto por los políticos como por la ciudadanía. Son muchos los vecinos que lo están pasando fatal, pues tienen el problema en la puerta o en la ventana de su casa, sobre todo en las barriadas periféricas.
Por supuesto que hay que pedir soluciones, y las tienen que dar cuanto antes, pero eso no debe servir para que algunos aprovechen para ganar dinero, otros para buscar votos y otros para conseguir seguidores en las redes sociales. Lo que se necesitan son soluciones, y las necesitamos ya.
No se debería permitir que nadie se aproveche de lo que está pasando en Ceuta.
Las soluciones tienen que venir de las administraciones, de las dos: de la central y de la local. Ambas tienen competencias que cumplir y responsabilidades que atender. Que unas sean más importantes o tengan una mayor responsabilidad no quiere decir que las dos administraciones no tengan que cumplir con sus cometidos y ayudarse, en la medida de lo posible, en todo lo que puedan.
Hay personas de Ceuta que se dedican a informar a través de las redes sociales, como Instagram, y que parecen auténticos dioses de la información, con miles de visitas. Cada uno informa de lo que quiere, porque solo saca la parte que quiere que veamos. No son imparciales. Pero hay que hacer una aclaración: más de una vez, para conocer algunas cosas, hay que recurrir a sus canales, pues de lo contrario ni te enteras de que eso está ocurriendo.
Hay cosas que nadie dice porque no son políticamente correctas, pero Ceuta hace ya años que es una ciudad dormitorio para todo aquel que se lo puede permitir. Son muchos los ciudadanos de Ceuta que solo están aquí para trabajar: funcionarios de todo tipo, tanto de la Administración central como de la local, empresarios... Y otros muchos que, cuando se jubilan, se piran. Ya se sabe que esto está feo decirlo, pero es así.
Ceuta cada día atrae menos. Una buena parte de la juventud se pira y detrás van sus familiares cuando se jubilan.
Hay que ilusionar a la juventud para que se quede en su tierra, pero eso cada vez es más difícil, al igual que ocurre con los que se jubilan.
Aunque debemos ser optimistas, lo que se comenta en las tertulias sin micrófono y entre gente de confianza es que mucho va a costar que Ceuta se recupere de esta situación.
No de todo lo que ocurre en la ciudad tienen la culpa los políticos, sean del partido que sean. Una gran parte de la responsabilidad de que la ciudad vaya a peor también tiene que ver con tener de vecino a Marruecos, cuyos gobernantes, empezando por su rey, llevan años intentando perjudicar a Ceuta. Y cada vez, la presión parece ir a más.






