Desde esta asociación profesional hemos leído con estupefacción el artículo de opinión, firmado por “un ciudadano” publicado por El Faro de Ceuta bajo el título Cuando las asociaciones militares mienten, el daño lo sufre todo el Ejército. La sorpresa no procede del debate, siempre legítimo, sino de la absoluta falta de rigor con la que se acusa a “las asociaciones militares” de mentir sin especificar qué asociaciones, qué afirmaciones ni qué hechos concretos sustentan tal acusación.
El texto recurre a conceptos como disciplina, cadena de mando o legitimidad de las órdenes para insinuar que el asociacionismo militar puede constituir un riesgo para la cohesión de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, el artículo no aporta un solo comunicado, declaración o actuación que demuestre que alguna asociación haya llamado a incumplir órdenes o haya cuestionado la autoridad de los mandos. Se trata, por tanto, de una exageración basada en un peligro hipotético, utilizada para desacreditar a quienes, de forma legal y transparente, representan a miles de militares.
También se afirma que las asociaciones “solo representan a sus socios”. Es evidente: así funciona cualquier organización profesional. Pero también es cierto que las mejoras que se consiguen repercuten en todos los militares por lo que miles de ellos, aunque no estén asociados, siguen sus noticias y avances. La realidad es que, desde la aprobación en 2011 de la Ley Orgánica de Derechos y Deberes del personal militar, las asociaciones han permitido que colectivos tradicionalmente silenciados, especialmente la tropa y marinería, puedan relacionarse directamente con las autoridades del Ministerio de Defensa, con los mandos de personal y con las instituciones democráticas. Gracias a su existencia, problemas que antes quedaban ocultos en la cadena de mando han llegado al conocimiento de la ciudadanía y de los poderes públicos.
"La sorpresa no procede del debate, siempre legítimo, sino de la absoluta falta de rigor con la que se acusa a 'las asociaciones militares' de mentir sin especificar qué asociaciones, qué afirmaciones ni qué hechos concretos sustentan tal acusación"
Durante la reciente crisis de Ceuta, esta asociación informó de hechos verificables: heridos en el ejercicio de sus funciones, deficiencias iniciales en la alimentación, contagios de sarna, anulación de permisos con los gastos asociados sin retribuir, ausencia de información sobre las funciones y cobertura jurídica de los desplegados, necesidad de reconocer a los militares como agentes de la autoridad y de considerar la profesión como de riesgo, así como la inquietud de los familiares por el uso de inmuebles de Defensa próximos a viviendas militares para alojar a inmigrantes. Todo ello fue comunicado con responsabilidad, aportando datos y rectificando cuando la situación mejoró o se solventó. Si las asociaciones no existieran, nada de esto habría trascendido y, lo que es peor, no se habría mejorado.
Por ello, resulta francamente incierto y profundamente injusto afirmar que las asociaciones mienten. Lo que sí es verificable es que el asociacionismo militar ha sido, desde su legalización, una herramienta esencial para el desarrollo profesional, retributivo y social de los militares. Sin él, la tropa y marinería seguiría sin voz, sin interlocución y sin capacidad de defensa de sus derechos.







Habéis mentido y seguís mintiendo en este artículo.
Os ha escocido que hagan lo mismo que vosotros?
Los militares están haciendo un trabajo extraordinario por los ceutíes, casi siempre callado. Las unidades están unidas y orgullosas de poder servir a los ciudadanos y sus familias.
Vosotros sin embargo sólo enmarronais su trabajo publicando lo 1ue queráis, da igual si es cierto o no, si omitis información imp9rtante o la sacáis de contexto. Lo que sea para vuestros fines, dejando a las FAS en entredicho.
Siempre habrá problemas, pero los solucionan ellos, no vosotros.
Saben perfectamente lo que hacer, y como se demuestra en estos 45 días, lo hacen fenomenal. Sin estar expuestos a más peligros que los propios de la situación. No están desamparados porque la ley los protege. Ellos a sus mandos y sus mandos a ellos.
Y no pusilánime como vosotros, carroñeros.
Lo verdaderamente incierto e injusto son vuestros artículos. Vuestros hechos no han sido verificables por1ue no son ciertos, solo en parte, la parte que os conviene.