El firme y coordinado dispositivo desplegado para desmantelar gran parte del asentamiento ilegal en la zona del Trampolín representa un paso imprescindible para devolver el orden, la salubridad y la seguridad a un área de Ceuta que llevaba casi dos meses ocupada.
La intervención ha demostrado haber sido una actuación plenamente adecuada y necesaria ante una situación de deterioro del espacio público que resultaba ya insostenible para la ciudad. Un segundo intento con mejores resultados.
El éxito de esta intervención, a diferencia de la anterior, tiene que ver con la necesaria coordinación exhibida entre los distintos cuerpos desplegados. La labor de la Policía Nacional al frente de la operación se vio respaldada de forma eficaz por la Policía Local, indispensable para garantizar la fluidez y el control del tráfico en las vías de acceso.
A este esfuerzo se sumó la vigilancia marítima constante de la Guardia Civil para asegurar el litoral, así como el despliegue estratégico de unidades militares, fundamental para mantener el control del terreno y blindar la zona ante cualquier intento de reocupación.
Las consecuencias derivadas de la prolongación de este asentamiento sumaron acumulación masiva de toneladas de residuos y el deterioro del entorno natural. También hay que destacar el impacto en la convivencia ciudadana y la afección a las zonas de uso público.
La rápida restitución de la normalidad en el litoral tras la partida de la mayoría de los ocupantes es el único camino posible hacia la normalidad esperada.
Las autoridades no pueden permitir bajo ninguna circunstancia que el asentamiento vuelva a erigirse. Mantener un control preventivo permanente y consolidar el cordón de seguridad en esta franja costera son tareas prioritarias a partir de este momento.
Ceuta exige el cumplimiento estricto de la legalidad y la preservación de su entorno natural, garantizando que los espacios públicos permanezcan al servicio y disfrute de toda la ciudadanía.






