Tercera tarde de faena en el Alfonso Murube. La AD Ceuta recibía al Real Valladolid en un choque que iba a tener por protagonista la imperiosa necesidad por parte de Romero. Tras comer, tocaba ver a los caballas para la siesta.
Salían ambos equipos al campo. El estadio coreaba que “un caballa nunca se rinde”, los pucelanos salían con camisetas de apoyo. Una tónica de resistencia ya clásica en cada partido de cada equipo de Ceuta. Un eterno retorno a una reivindicación que va a sonar hasta en bocas amordazadas.
Comenzaba el choque
Presión pucelana, incomodidad de los blanquivioletas a los caballas en los primeros cinco minutos. La defensa caballa, más espabilada que la dupla Arnu-Latasa, iba repeliendo haciendo nimios estos acercamientos.
A los diez minutos el Valladolid tuvo una ocasión demasiado clara como para ser cierta. Una jugada tejida como un chal viejo, de uno a otro, acabó en los pies de Chacón en el área que remató con potencia. Pero no contó con Vallejo, que como la cúpula de Tel Aviv, paró un misil contundente que es gol en el 90% de las ocasiones.
La respuesta fue caballa. Sevikyan en la frontal, la aguanta con una suerte de estoicismo, se harta de Séneca y dispara, dando en un central. Detrás llegó Meléndez. El de Utrera la detuvo, pensó, miró, y decidió disparar. Se encontró con el palo con lo que podría haber sido un golazo.
Las ocasiones iban para ambos. Se animaba el choque. Sevikyan tiraba un desborde que dejaba a su par de vuelta al curso pasado pero no acabó en más la jugada. Latasa a la respuesta remató de cabeza luego y se le fue.
Más clara la tuvo el Valladolid luego, que dejó a más de una cara paralizada. Arnu recibió en la frontal, se dió la vuelta y con un disparo potente y raso se vio con la madera. Chacón fue al rechace, con la portería para él, remató y Vallejo en el suelo vio como, con suspense, el balón se iba fuera.
El Ceuta, luego, de las botas de Matos, rozó el gol. El de Utrera puso un centro muy tenso que casi roza Kuki, que hubiera significado un tanto.
El encuentro iba a encontrarse en un punto muerto sin ocasiones. Arreones de bestias mansas. Acercamientos estériles, centros despejados, desbordes fallidos, recuperaciones bravas y pases trabados luego, bostezos en la grada, órdenes en los banquillos, balones parados desganados y parsimonia en los pases de banda.
Monólogos sin chicha del Real Valladolid. Meneos con el balón del Ceuta sin profundizar. Impases que se sentían eternos en los últimos diez minutos de la primera mitad del encuentro. La modorra de la siesta se sentía en el césped.
De tal modo estaba tan parado el encuentro que, nada más llegar al 45, Ais Reig decidió que lo mejor y más óptimo era apostar por el descanso y buscar el refresco de ideas en las plantillas de José Juan Romero y Fran Escribá. Lucía el 0-0 en el marcador, calores y fríos en una primera parte con dos caras, la emocionante y la somnolienta.
Segunda mitad del encuentro
Cambios en el Ceuta en este segundo tramo. Se iban Arick y Mawuli para que Toni Abad y Yann Bodiger pisaran verde.
El segundo periodo comenzó con un claro protagonista en los primeros cinco minutos: Gabriel Okoro. el nigeriano llevó a cabo labores de pulpo, el kraken del Estrecho, que iba agarrando balones del Pucela y generando acercamientos claros.
Luego, una volea pudo ser mejor rematada por parte de Ale Meléndez. Aceves detuvo un balón que le fue al cuerpo.
Se adelanta el Valladolid
El Ceuta había salido mucho mejor, el Pucela estaba fuera, o eso parecía. Hasta que en un acercamiento con poco potencial, en principio (porque todo en el fútbol es “en principio”), acabó en desastre.
Ponceau lanzó un centro lateral buscando a un Latasa que se deshizo de su marca. El gigantón remató suave de cabeza al pie cambiado de Vallejo. Gol de los visitantes, que golpeaban primero, una hostia cuando se miraba a otro lado.
Romero era un manojo de incredulidades en el área técnica. Hacía aspavientos como un molino en un vendaval, no se explicaba la desconexión. Estaba molesto el técnico con su zaga.
El Ceuta, viendo la necesidad, optó por hacer cambios. Jordi Escobar y Omar Sadik metían músculo en el escenario para ver si llegaba el gol. Camacho y Meléndez se iban para dejar ese espacio. Quedaba una ventana y una sustitución disponible.
Jordi fue el primero en tenerla con un balón en el área que disparó y se fue desviado a córner. El córner trajo polémica. El balón dio en la mano a un jugador del Valladolid, pero tocó el pecho primero y según el reglamento, no es punible. Igualmente, en la segunda oportunidad casi la cuela el Ceuta. Centro de Abad y remate con puntera de Kuki que desvió con habilidad Aceves.
El Ceuta hizo un cambio rápido. Sevikyan se dolía y entró Joaquín. Menos desborde y más balón.
Los de Escribá llegado el momento renegaron de la bola. Todo balón era despejado. Monólogo del Ceuta y autobús morado al área visitante.
Aun así, casi la tuvieron. Un contraataque se puso feo y, cuando Chacón estaba solo, llegó Okoro de milagro para dar un toque e impedir la sentencia. El nigeriano llegaba con desfibrilador a salvar el momento.
Roja para el Valladolid
Balboa, jugador del Valladolid, provocó dos amarillas muy pronto y se fue expulsado. Una falta en la frontal puso fe en la grada caballa. Con uno más para los últimos 5 o 6 minutos. Se negaba a irse el guineano ecuatorial, perdiendo tiempo para su equipo. Disparó el tiro Escobar, pero dio en la barrera.
En el partido había nervios, ocho minutos de descuento. Alejo perdía tiempo, Matos se lo recriminaba. Tensión sobre el verde.
Sadik también se va a la calle
Sadik, que tenía amarilla, soltó un codazo a un jugador del Valladolid. Segunda amarilla y a las duchas. Nada salía a favor. No se lograba aprovechar nada.
Las más claras llegaron rozando el final. Un centro de Kuki y el balón se quedó muerto en el área pequeña. José Juan se arrodilló y palmeó el suelo.
En la siguiente iba a llegar más caos, entropía, camino al desorden. Salió Aceves de pena, el balón cayó a un jugador caballa que golpeó mal, se fue bombeado para Carlos que la salvó de salir fuera y Okoro, con todo a su favor, llegó apurado de cabeza, vio como el espacio-tiempo cogió forma de balón de Puma, se detuvo en el aire mientras el movimiento seguía, y remató con su cabeza la bola al travesaño. Todos noqueados en el área. Nadie se lo podía creer.

Carlos logra el milagro
El partido se veía acabado, el Ceuta se veía de vacío en la orilla, pero tuvo que llegar Carlos Hernández. Un centro de Kuki se quedó en Carlos y este, que si supo manejar el infierno del silencio, el espacio congelado, el agrio miedo a fallar y caer despedazado a punto de llegar el objetivo, la coló dentro, desatando el caos en el Murube. Temblaron las gradas con un gol que daba un punto épico.
Alivio en Ceuta tras lograr seguir vivos. Un punto que da pie a mucho más, que demuestra que no está todo acabo. “Un caballa nunca se rinde”, se oyó en el campo. El Ceuta sacaba el primer punto del curso.
Ficha técnica








Grande JJ, gracias por estar con nosotros en Ceuta, eres un caballa más, hoy me has emocionado una vez más. Gracias ❤️
Vamoooooosssss Ceuta hay que remontar.