La playa de La Ribera-Fuente Caballos ha acogido la salida de una prueba más de un deporte que ansía normalidad en Ceuta.
La Federación de Natación de Ceuta, así como sus nadadores, tenían una cita este fin de semana, en concreto este sábado. Los caballas volvían a sus andadas, o mejor dicho, ‘nadadas’, si nos ponemos a deformar el lenguaje, con la VII Travesía a Nado Ribera-CAS.
Poco había que madrugar para esta cita, alrededor del mediodía iba a tener lugar una prueba que iba a ser breve, pero con su buen grado de intensidad. Recorrido simple, kilómetro y medio, salida desde La Ribera-Fuente Caballos y meta en el CAS.
El vigésimo aniversario de La Marina tiene en su sino una prueba de aguas abiertas que viene a dar respiro, tranquilidad, esperanza y competición a un deporte de Ceuta que se siente más machacado que nunca.
Un gran ambiente en la previa, con una gran participación, alrededor de un centenar, que se echaron al agua para competir por fin en una prueba más.
El deporte quiere recuperar su espacio
Junto al acuatlón del fin de semana previo, esta travesía llega con un mensaje propio en su simple ejecución, en su mera existencia: el deporte de Ceuta está harto de la situación y quiere recuperar sus espacios, su terreno y su libertad a cabo las competiciones que tanto esfuerzo requieren.
Tantas pruebas suspendidas, incluida la que hubiera sido LXXXII Travesía a Nado de la feria, invitaban a que en estas hubiera más ganas de competir, de reivindicar y de gritar que el deporte de Ceuta va a seguir adelante.
Próximamente, en dos semanas, vendrá la Copa de Europa de Triatlón Sprint 2026 con toda la confianza del deporte Europeo. Otra cosa no, pero ganas de volver a ser lo que era antes, a volver a tomar las calles con la competición, la energía y la fuerza del deporte y no con la incertidumbre, la inseguridad, la agonía y el peligro.






