Hay noches que vuelven a poner a prueba la capacidad de respuesta de una ciudad que atraviesa, desde hace más de un mes, tiempos muy difíciles. La de este viernes ha sido una de ellas. Un incendio declarado en el campamento instalado en las inmediaciones de las naves del Tarajal, donde permanecen cientos de inmigrantes tras la entrada masiva de finales de julio, obligó a desplegar un amplio dispositivo de emergencia. Y, una vez más, la rápida actuación de los Bomberos fue determinante.
Las llamas llegaron a calcinar alrededor de 40 chabolas, pero no alcanzaron las estructuras de las naves. Tampoco hubo que lamentar, afortunadamente, daños personales. La intervención del SEIS permitió contener un fuego que, dadas las características del asentamiento -materiales altamente combustibles, plásticos y residuos- y la proximidad de las instalaciones, podía haber tenido consecuencias mucho más graves.
A los bomberos se sumaron Policía Nacional, Policía Local y militares, en un dispositivo que permitió desalojar la zona y mantener un perímetro de seguridad mientras se trabajaba en la extinción. Una actuación coordinada que merece ser reconocida, especialmente en unos días en los que los servicios de emergencia están teniendo que afrontar una sucesión preocupante de incendios.
Porque pocas horas antes y después también ardieron vehículos en distintos puntos de la ciudad. Son demasiados fuegos en un periodo demasiado corto como para que la ciudadanía no se pregunte qué está ocurriendo. A día de hoy no se conocen las causas de estos incendios, y corresponde a las investigaciones determinar si detrás de ellos existen accidentes, imprudencias o algún tipo de intencionalidad.
Mientras se aclaran las circunstancias, lo que sí está claro es que Ceuta vuelve a estar sometida a una presión extraordinaria y que cualquier incendio puede adquirir dimensiones especialmente peligrosas.
El del Tarajal pudo acabar mucho peor. Son cientos de personas las que allí se refugian. Que no haya ocurrido se debe, en buena medida, a que los Bomberos llegaron a tiempo y actuaron con rapidez y eficacia.
Reconocer su trabajo no es una cuestión menor: esta madrugada volvieron a demostrar que, cuando la emergencia llama, están ahí.






