El artista inauguró anoche su nueva muestra, abierta hasta septiembre
Como si de un conciliábulo socrático se tratara, como si la hermosa Grecia de entonces regresara para rescatar el lúgubre e infame presente, el maestro Fernando Garrido Robres inauguró anoche, en el salón del Ulises Hotel, su nueva exposición pictórica: veintiuna obras, once de ellas inéditas, elaboradas con su técnica exclusiva a base de tintas y pigmentos naturales: que son algo así como bendición de dioses. La muestra permanecerá abierta hasta el 1 de septiembre de este año, para disfrute de los amantes del mejor arte.
“Este lugar”, dijo el artista abriendo las manos y mirando a los ojos (o sea: al alma) a los muchísimos amigos, compañeros, familiares y admiradores que coparon el salón, “me transmite muy buena sintonía, me da paz”. Acto seguido, Robres procedió a explicar algunas de las historias ocultas de cada pieza, esa despensa de la memoria que tanto gusta conocer a los seres inquietos.
Robres, que desde el año 2012 cuenta con una exposición permanente en la sala VIP de la terminal del aeropuerto de Doha (Qatar), presenta en esta ocasión cuadros como Potrillo; Haik; Yegua en rojo o Tres hermanas de Imilchil: es decir, de nuevo el Universo Robres.






