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Las técnicos del área de prevención de drogas han explicado a El Faro las tendencias en el consumo de drogas de los adolescentes ceutíes
El consumo de drogas constituye en la actualidad un importante fenómeno social que afecta especialmente a los adolescentes. La prevalencia del uso y abuso de drogas en la etapa adolescente y adultez temprana son altas, ante la alta disponibilidad, en la actualidad los adolescentes tienen que aprender a convivir con las drogas, tomando decisiones sobre su consumo o la abstinencia de las mismas. El proceso de socialización, con la familia, amigos, escuela y medios de comunicación es importante en ello. La percepción de riesgo y los factores de riesgo, junto al ocio, tiempo libre y vida recreativa, son elementos que los expertos deben considerar a la hora de tratarlos y concienciar a la población más joven sobre el consumo de las mismas, ya que la creencia popular de la existencia de ‘drogas duras o blandas’ no es cierta, las drogas están todas catalogadas en la misma medida, y la única diferenciación que se puede establecer es entre legales o ilegales, como apunta Lola Naranjo, técnico del área de prevención del Plan sobre Drogas.
Esa percepción de riesgo es la que está determinando el uso en la actual sociedad adolescente ceutí de una droga legal cuyas consecuencias son desconocidas para la gran mayoría, tanto jóvenes como padres. La cachimba es el producto estrella entre los adolescentes de 11 a 15 años, explica Naranjo que la percepción de riesgo de este producto es ínfima y sus consecuencias se cuadriplican con respecto a un cigarrillo tradicional. La Organización Mundial de la Salud(OMS) asegura que los usuarios pueden inhalar tanto humo como los fumadores que consumen 100 cigarrillos diarios. “Se ha comprobado que los niveles de nicotina en la orina de los fumadores habituales de cachimbas eran equivalentes a los niveles de la gente que fuma 10 cigarrillos al día, más que suficiente para crear una adicción”, señalaba María Rosado, compañera de Naranjo en el área de prevención de drogas. El éxito que presenta este nuevo envase de la nicotina en los jóvenes se debe a la sensación que producen en ellos los cigarrillos tradicionales, ya que los consideran dañinos y perjudiciales para la salud, motivo por el que ha disminuido su consumo en este rango de población. “Las tabacaleras han observado cómo en los últimos años ha descendido el número de fumadores, pero el negocio debe seguir funcionando así que han encontrado la manera idónea de volver a enganchar a la población adolescente a través de un tabaco con un sabor más fresco y endulzado que consigue que sea más atractivo y que erróneamente se ve menos dañino tanto para ellos como para las familias”, aseguraba Naranjo, “Una vez que consiguen introducir la nicotina en los adolescentes solo queda esperar a que den el siguiente paso: el consumo de cigarrillos a partir de los 15 o 16 años, según indican los últimos datos que tenemos reflejan que en el último año 137.000 estudiantes (14 - 18 años) comenzaron a consumir cigarrillos”, indicaba.
A pesar de la llegada de nuevas drogas, el alcohol y tabaco siguen siendo las sustancias más consumidas por los adolescentes ceutíes, las nuevas generaciones a pesar de lo que se crea, mantienen el patrón establecido hasta ahora y sitúan al alcohol como su droga favorita, iniciándose el último año en su consumo 285.700 estudiantes de entre 14 y 18 años. Seguida por unas cifras muy inferiores por el tabaco y casi al mismo nivel de esta última el cannabis, que sitúa a Ceuta un punto por encima de la media nacional. Las estadísticas reflejan que mientras que el consumo de todas las drogas ilegales está más expandido entre los hombres, las drogas de lícito comercio predominan entre el sector femenino: un 78% de chicas adolescentes consumen alcohol frente a un 75% del sexo opuesto, lo mismo ocurre con el tabaco, un 33% frente a un 29% , por su parte el cannabis cambia las tornas y presenta en su consumo a un 28% de chicos adolescentes frente a un 23% del sexo opuesto.
En cuanto a las conocidas drogas de laboratorio sólo han conseguido incursionar, y en muy baja medida las conocidas como ‘spice drugs’ como el ‘special k’ o la ‘marihuana sintética’, se trata de cannabinoides sintéticos que se refieren a un número creciente de compuestos químicos artificiales que alteran la mente. Estos se rosean sobre material vegetal seco o desmenuzado y pasa ser fumado. Pertenecen a la familia de compuestos químicos encontrados en la planta de la marihuana. Por su parte el consumo del resto de narcóticos en este sector poblacional es apenas imperceptible, y su consumo no llega hasta que se alcanza otra etapa vital. “En las charlas que impartimos en los centros educativos existe mucha curiosidad, sobre todo ultimamente preguntan mucho sobre las ‘legal high ’ o subidones legales como pueden ser los monguis, las ranas del amazonas o la burundanga, pero su interés no llega más allá de la simple curiosidad”, explicaba Rosado, “ya que estas drogas todavía no están integradas en su ambiente, son chavales que se juntan en grupos en plazas, todavía no frecuentan discotecas ni ambientes festivos, además la percepción de riesgo sobre ellas es excesivamente elevada como para empezar a experimentar, de hecho el año pasado en Feria hubo un intento de introducir ‘cristal’ en jovenes de estas edades y no llegó a funcionar”, señalaba la técnico.






