La primera jornada del Festival de Jazz encandila al público asistente. Hoy, ‘Jorge Pardo D-3’
Del escenario a las butacas; del instrumento al oído; del cuerpo al alma; de la boca al cielo del paladar. Bendita música de jazz, benditos solitarios que andan y andan sobre las arenas del desierto, que al fin encuentran el gua del oasis con que mojar la garganta seca.
Qué más da que la primera sesión del Festival Jazz Ceuta celebrada anoche en el Teatro Auditorio del Revellín acogiera a menos de la mitad del aforo: poco público pero selecto. Organizado por 'La Coctelera' y con patrocinio de la Consejería de Educación, Cultura y Mujer, el festival echó a rodar y el jazz sonó con suavidad y esmero, el que le pusieron en cada pieza que iban desgranando los tres músicos que componen 'AcústicaTrío', artistas oriundos de Barcelona, Cerdeña y Polonia.
De tal modo, el baterista y percusionista Demi García, el guitarrista Gianluca Corona y el guitarrista, compositor y líder de la formación Maciek Pysz hicieron vibrar a los presentes con una selección de temas originales propios y de grandes compositores como Ennio Morricone, Ralph Tower y Egberto Gismonti.
Unidos con motivo de un nuevo proyecto internacional, los dos consumados guitarristas y el maestro percusionista demostraron una perfecta sintonía en la mezcla de músicas del mundo que presentaron: un toque neoyorkino, un aire de boulevard francés, una tristeza portuguesa.
Repartido en dos fines de semana, el festival comprende cuatro citas, cuatro noches mágicas embriagadas por el aroma inconfundible del buen jazz. Celebrada anoche la primera gala, para la jornada de hoy se espera la segunda tanda, que dará comienzo también a las 21:30 horas en el Teatro Auditorio del Revellín.
Respecto a la actuación de esta noche, a cargo de 'Jorge Pardo D-3', señalar que junto al saxo de Jorge saldrán a escena el contrabajo de Francis Posé y la batería de José Vázquez 'Roper', que provocarán una explosión de jazz y formas flamencas consiguiendo un sonido sin igual, envolvente, singular y que la música a una nueva y fascinante dimensión, un embriago que dará solución de continuidad a la balada del solitario, a esa exquisita unión entre el que ama el jazz y el buen artista, es decir, esa simbiosis que anoche mostró su esplendor.






