El artista catalán llega a Ceuta para presentar su último espectáculo y lo hace ante el clamor de cientos de seguidores. Repasa temas de interés para El Faro
La fiebre desatada en la ciudad desde que Cultura anunciara que Antonio Orozco iba a dar un recital (posteriormente se doblaron las funciones), registra hoy el máximo de calor en el termómetro de la emoción. Antes de subirse al escenario repasa en El Faro pasajes de su trayectoria, de la música o del proceso secesionista catalán.
–¿Qué le dice que el clamor de sus seguidores haya motivado un segundo concierto y que en plena crisis las entradas, a veinte euros, hayan volado de la taquilla?
–Siempre que hemos ido a Ceuta, nos fue bien. Lo que ha ocurrido ahora no es una excepción. Parece que hay una comunión bonita de la gente con mi música. Aprovecho la ocasión que me brinda El Faro para decir “gracias”, gracias de verdad porque ha sido una locura preciosa: ¿cuándo ha pasado que las entradas para cada función se vendan en una hora? Es un sueño, un flipe. Nos encanta ir a Ceuta y ojalá podamos ir otra vez, por ejemplo, al final del verano.
–¿Qué trae a Ceuta?
–Un concierto muy especial que se llama ‘Único’ y que está diseñado específicamente para Ceuta. Hemos trabajado, y mucho, para poder llevar un ‘show’ distinto. Ya lo verán.
–¿Considera que la cultura es de las mejores maneras para poder unir culturas y razas?
–Así es, estoy de acuerdo. Siempre fue así. La música no entiende de colores.
–Respecto al último Antonio Orozco que vino a la ciudad, ¿en qué ha cambiado?
–El concierto es un flipe. Algo único, no dejaré indiferente a nadie. Lo puedo garantizar. Lo que verá el público no lo ha visto nunca antes. Fíjese que para hablar así de rotundo hay que tenerlo muy claro y yo lo tengo.
–¿Puede adelantar alguna de estas sorpresas?
–Mejor dejarlo para el directo.
–Para la voz de un cantante, ¿no es un problema dar dos recitales seguidos?
–No, no. Para nada. Yo tengo un control diario de mi voz. No me cuido la voz porque tenga uno o dos conciertos, me la cuido porque es mi ejercicio vital, como respirar. Cada día hago cosas. De hecho después de Ceuta, voy a Sevilla, al Fibes, a una cita muy importante.
–¿Considera que haber participado en el programa televisivo ‘La voz’ pudiera a la larga perjudicar a su carrera profesional?
–Que se lo digan a quien ha ganado el concurso, que no tenía ni una oportunidad y hoy está llenando todos los teatros del mundo. Que se lo digan a él si es un programa de poca calidad.
–Pero el punto de partida es distinto: él no era conocido y usted sí y además con seguidores consolidados y una reputación ganada a pulso durante años.
–Ellos son los protagonistas y los que participamos, parte del atrezo. De todas maneras, lo importante del programa es lo que ofrece: es un escaparate para muchas personas que jamás podrían encontrar oportunidades fuera de ‘La voz’. Esto es lo que vale, la oportunidad.
–¿Tienen ahora las nuevas generaciones más complicado hacerse hueco en el panorama musical que cuando usted empezó?
–Lo sabe perfectamente. Ahora mismo es casi imposible. Las compañías reducen el personal y cortan las ilusiones. Un tío con mucho talento se queda fuera pero con ‘La voz’ se le facilita muchísimo el camino. Dése cuenta que para que llegue al programa ha pasado antes un casting de 15.000 personas.
–¿No le parece que este procedimiento de seleccionar los productos para que sean muy comerciales deriva en que salgan artistas con poca naturalidad y carentes de esencia pura?
–‘La voz’ es un escaparate enorme, es un programa que no pretende tener perjuicios. Tiene todo lo que queremos: que alguien cante y que la gente escuche. Son cinco millones de personas los que lo ven. ¿Que se trata de un producto de márketing? Pues claro, está creado por personas expertas aquí y en Montreal que saben perfectamente lo que la gente quiere oír y hacen muy bien su trabajo.
–Su nuevo tema Llegará, incluido en Dos orillas, es poco menos que un canto a la alegría. ¿Es importante que ahora se den mensajes positivos?
–Bueno, mire a Amaral. Amaral ha dicho todo lo que queríamos decir, con dos cojones. El estado del compositor depende mucho de lo que vive. Yo ahora estoy viviendo una etapa muy bonita y las canciones son un reflejo.
–¿El techo es más alto aún o considera que ya lo ha tocado?
–Nunca me hubiese atrevido a soñar con este momento, lo que sí es cierto es que está pasando y trato de vivirlo minuto a minuto. Es un regalo. Llevo catorce años en la carretera y hoy hablo contigo como el ganador pero seguramente hablé contigo hace cuatro años como el perdedor. La vida va y viene y hoy me veo que viene. No te miento, ahora es un momento dulce porque toco, por ejemplo, en sitio como el Sant Jordi, en mi casa, y esto es un sueño flipante que está pasando. Trabajo día a día para mantener este sueño.
–En su casa se está debatiendo la independencia. ¿Qué opinión tiene al respecto?
–Nunca me he sentido extranjero en España y nunca excluido en Cataluña. Cataluña y España para mí, hoy, es lo mismo. No hago ninguna diferenciación y nunca la voy a sentir. Es sencillo, es fácil: esa es mi opinión y entrar en otras cosas es poner la canción de Amaral.
A las 21:00 en el Revellín, el primer concierto de Orozco
El Teatro Auditorio del Revellín acoge esta noche, a partir de las 21:00 horas, el primero de los dos conciertos que ofrecerá Antonio Orozco, que acude a la ciudad en el momento más brillante de su carrera profesional. El cantante catalán, que ha vendido más de medio millón de discos en su carrera y dado más de mil conciertos, ha metido su última producción discográfica, Dos orillas, directamente en el número uno de ventas en España y es Disco de Platino en un tiempo récord de solo dos semanas desde su lanzamiento.






