Autor: Juan Luis Aróstegui

La educación no importa, por Juan Luis Aróstegui

Cada cierto tiempo, como una exótica serpiente informativa, irrumpe en la palestra mediática el “problema” que supone para Ceuta el desmedido fracaso escolar. Esto suele venir acompañado de la publicación de alguna estadística, informe o estudio relacionado con la materia que, de algún modo, objetiva y visualiza lo que es de universal conocimiento. El fracaso escolar, excesivo y asimétrico, constituye uno de los denominados problemas estructurales que impiden situar a nuestra Ciudad en la senda de un desarrollo armónico y homologable al del resto del país. A pesar de ello, no le importa a nadie. O para ser más...

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Hacer la ola, por Juan Luis Aróstegui

El Presidente de la Ciudad, en ese ejercicio de pueblerino ilustrado que consiste en emular al Jefe del Estado en su pequeño territorio, se dirigió a los ceutíes, con motivo de la Navidad, para pedirles unidad ante los retos y desafíos que nos angustian, y advertirnos también del riesgo de fractura social que se percibe en la Ciudad. Ambos mensajes son oportunos y necesarios. Y sin embargo suenan completamente vacíos. Carecen de credibilidad. Esta es una de las claves que explican la profunda crisis por la que está atravesando el PP de Ceuta. Un contumaz y prolongado distanciamiento entre los hechos y su discurso, los ha ido encerrando en una burbuja dialéctica que los ha terminado por engullir. Lo cierto es que el PP ha perdido la sintonía con el devenir de la Ciudad. Incluso sus más fieles partidarios muestran una inocultable preocupación por este hecho. Rendidos a la evidencia, tras meses y meses obcecándose en negarla, ahora están intentando reaccionar. Pero no se han centrado en reconstruir un liderazgo social basado en una estrategia de Ciudad a largo plazo; sino que han elegido como finalidad exclusiva recomponerse electoralmente. Y el problema es que ambos objetivos son incompatibles. O más bien, contradictorios Es verdad que la delicada situación de Ceuta exige unidad. Es preciso impulsar una movilización política, del más amplio espectro posible, que sea capaz de vencer las...

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Volar es para pájaros

Una empresa local, fundada al efecto, ha restablecido hace unos meses una línea regular de transporte de viajeros por helicóptero entre nuestra Ciudad y la península (Algeciras y Málaga). Es la única que existe en España de estas características. No es extraño. El helicóptero, por su reducida capacidad y elevado coste, es por definición antieconómico para el desarrollo de esta actividad. Sus condiciones se adecuan mejor a servicios de naturaleza excepcional (emergencias) o específica (defensa, seguridad o sanidad). Esto no es una hipótesis, sino un hecho probado. Un proyecto similar, gestionado por una de las empresas más potentes del...

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Apóstoles de la crueldad, por Juan Luis Aróstegui

Resulta extremadamente frustrante comprobar cómo el horror se acomoda en nuestras vidas ante una tolerancia, cuando no complacencia, que quiebra el más elemental sentido de la fraternidad inherente a la especie humana. La crueldad se ha incorporado al acervo de “valores” que configuran el “sentido común” de una sociedad enferma y corrompida. El Gobierno de nuestra Ciudad (integrado por militantes del PP que asisten devotos y pletóricos de fervor a cuantos actos y manifestaciones públicas promueve la iglesia católica) ha ordenado que se les impida a un colectivo de pacíficos inmigrantes (asiáticos) utilizar mantas para protegerse del frío. Les ha parecido poco. También han dado instrucciones de baldear dos veces diarias la plaza en la que se concentran para evitar que se puedan “asentar”. Lo peor de todo es que se sienten orgullosos de su hazaña. Gracias a su diligencia están consiguiendo que “no se ocupe la plaza en la que juegan nuestros niños”. Están convencidos de que están en sintonía con la inmensa mayoría de la población que los comprende y los aplaude. Esta forma de pensar se fundamenta en la trágica clasificación de los seres humanos que propugna la ideología dominante. La división de las personas entre “productivas” y “residuales”. Unos, “nosotros”, formamos parte del grupo privilegiado, activo, rico, moderno y con derecho a todo; otros, “ellos”, son la excrecencia del sistema (residuos humanos), “vidas desperdiciadas” (en...

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Desánimo

La recuperación de la democracia en España (y la incorporación a la Unión Europea) situó a Ceuta ante tres retos capitales. Uno. Definir su naturaleza política en el contexto de una nueva Constitución y determinar su encaje en la UE. Dos. Implantar un modelo económico alternativo (al tradicional basado en el “territorio franco”) adecuado a las nuevas coordenadas políticas. Tres. Modelar una sociedad intercultural fusionando en un proyecto de vida en común los valores de las dos comunidades que conviven en nuestra tierra. No hemos sido capaces de superar ninguno de estos retos. Perdimos la lucha por la Transitoria Quinta. Estamos condenados a la extravagancia política y administrativa. Perdimos la lucha por la reactivación económica. Estamos condenados a la irregularidad y precariedad, consecuencias de un limbo sin solución. (Casi) Perdimos la lucha por la interculturalidad. Estamos condenados a una coexistencia cordial y pacífica; pero tensa y recelosa. Llevamos tres décadas sumando derrotas. Y en este nuevo escenario se yergue ante nosotros un desafía de nuevo cuño, consecuencia de todo lo anterior. Superar el desánimo. El sentimiento de frustración e impotencia se ha apoderado de la inmensa mayoría de la ciudadanía, pasando de ser una percepción individual a adquirir dimensión social y por tanto política. Son muchas las personas de diversa condición y/o procedencia que coinciden en el mismos diagnóstico “por primera vez en mi vida, siento que Ceuta está...

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Un punto de inflexión

Ceuta es una Ciudad muy poco proclive a la reflexión. Siempre está secuestrada por la urgencia. Carecemos de voluntad, experiencia y condiciones para pensar colectivamente sobre los fundamentos de nuestro proyecto de vida en común. Por ello, en realidad, nunca sabemos bien lo que queremos. Nos limitamos a afrontar los hechos consumados, con más o menos fortuna, y nunca desde posiciones políticas maduradas, sino improvisando decisiones como consecuencia de extraños procesos de litigios entre intereses particulares dispares e inmediatos. Es necesario opinar y debatir con la mirada en el horizonte. Desde perspectivas todo lo diferentes que se quiera; pero...

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Catalunya, claro

No suelo escribir en “El Dardo de los Jueves” sobre asuntos de ámbito nacional. Siempre he pensado que sobre estas cuestiones hay infinidad de artículos y opiniones mucho más valiosas que las mías y que poco (o nada) podría aportar. Sin embargo, en estos momentos, parece (casi) obligado hablar de Catalunya (es como si uno no estuviera en el mundo). Haré una excepción. Antes de entrar a analizar el denominado “conflicto catalán”, me gustaría hacer una reflexión previa. El amplio, profundo y tenso debate que se está produciendo en todo el país, incurre a mi juicio, en un primer error de partida. Se utiliza el término “nación” sin que exista una imprescindible coincidencia inicial sobre su significado (cada cual lo interpreta a su modo y manera) para mantener la racionalidad inherente a un debate serio. Además, en la mayoría de los casos, se argumenta en coordenadas políticas muy desfasadas (de hace medio siglo). En la era de la globalización y de la construcción (zigzagueante pero imparable) de grandes espacios políticos supranacionales (como la Unión Europea), el concepto “nación” se ha sido remodelando por la fuerza de los hechos. Fijémonos en España. Carecemos de moneda propia, las decisiones en matera económica las toman instancias desconocidas, la política de defensa se fragua en la OTAN, la legislación ordinaria (en su inmensa mayoría) está condicionada por instituciones lejanas, una empresa “extrajera” (de...

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Huerta Téllez

Lo sucedido recientemente en la promoción de viviendas llamada “Huerta Téllez”, nos lleva directamente a reflexionar sobre un concepto que, aun formando parte del debate político habitual (manoseado hasta la saciedad), cuyo auténtico significado nadie tiene muy claro: “responsabilidades políticas”. ¿Cuándo se determinan? ¿A quién se le asignan? ¿Cómo se saldan? ¿Existen? Intentaremos responder a estas preguntas analizando los hechos relacionados con esta malhadada iniciativa. La situación actual, en resumen, es la siguiente: existe un colectivo de familias jóvenes (aproximadamente un centenar) que han sido víctimas de una “estafa”, tutelada institucionalmente, en la que, de momento, han perdido los ahorros de toda su vida, además de verse condenados a buscar alternativa habitacionales (caros alquileres o viviendas de familiares) durante más de ocho años. Doscientas viviendas prácticamente terminadas (sólo queda en torno a un tres por ciento de ejecución de la obra), atrapadas en una maraña judicial de la que parece imposible salir. Así llevamos cinco años. Doscientas viviendas cerradas en una Ciudad con enormes carencias en esta materia. Y ahora, para colmo, una ocupación masiva, devenida en un conflicto de orden público, que es obligado resolver cuanto antes mediante el correspondiente desalojo en protección del derecho a la propiedad. La respuesta del Gobierno de la Ciudad ha sido lo que podríamos llamar una “elegante” inhibición. Según su escurridiza interpretación de los hechos, estamos ante un litigio entre particulares, ajeno...

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