Autor: J.D.Benedicto

Sala de espera, por J.D Benedicto

Tú sabes que yo estoy enfermo del azúcar, llamada en plan finolis como diabetes. Una de las peores que tiene el ser humano y a la vez tengo un vicio muy feo que quiero dejar que es la bebida, me califico como un alcohólico. Por culpa de esta conjunción perdí la vista. Aunque los médicos me advirtieron y me dijeran que dejara la droga legal del alcohol es mucho más fuerte que mi voluntad. Cada vez que me descuido caigo. La deducción de esto es que no es por mis malas compañías, sino soy yo que debo de cambiar....

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Mi padre II, por JD Benedicto

Como lo prometido es deuda sigo en el relato de un buen amigo de unos ochenta años que nos dejó a muchos a medias dentro de una emoción que el mismo estaba confesando. “El sueño que había tenido creía que había sido algo de los nervios que había tenido durante el trascurso de los días anteriores donde la acumulación de tareas, preocupaciones y todo lo cotidiano de nuestro mundo tuvo la inducción de esta pesadilla de las malas. Aunque visto desde el punto de vista de la tranquilidad después de algunos meses sin nada de visiones del otro mundo, ya la verdad que estaba bastante relajado y fue cuando otra noche me vino casi el mismo sueño donde entraba en un túnel con forma de carretera donde tan sólo estaban iluminadas la carretera y el fondo, pero los laterales estaban completamente sin luces con una oscuridad casi agobiante. Lo que pensé de inmediato que si alguien que tuviera fobia a un sitio cerrado se encontraría en una sepultura en vida ante este sueñecito. Como conocía el mecanismo del mismo empecé a andar sobre el colchón de pétalos de rosas y nuevamente y esta vez mucho más tranquilo disfrutando del colorido que ya dije que iban desde el blanco hasta el rosa pero nunca fuerte sino siempre pálido. Yo al ir descalzo notaba como si estuviera andando en un césped...

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Mi padre, por J.D Benedicto

Había tenido un día muy ajetreado y en lo único que pensaba era en meterme una ducha, cenar algo ligerito y entrar en la cama. Después de hacerlo todo seleccioné una película de video para entretenerme y poderme dormir lo antes posible. Me metí dentro de mis sábanas de franela que calentaban muchísimo y la manta conjuntamente con el edredón de plumas, la verdad que era imposible que pasara frío. Como de costumbre no llegué al final de la misma y me quedé roque, teniendo que desconectar algún miembro de mi familia, casi siempre mi madre, la televisión y el video para no gastar más luz de lo preciso. Pero a los pocos minutos, por lo menos fue la sensación que tuve, cuando uno entra en la trena la verdad que el tiempo discurre con una velocidad tan grande que no se sabe guardar relación como lo hacemos normalmente cuando estamos despierto y atento a todos los cambios de sol, etc., ya que me quedé completamente grogui empecé a tener un sueño muy raro que te voy a contar. Vi una carretera que no entraba en los roles de las convencionales donde tan sólo se veía luces al frente y en el suelo de la misma pero los laterales eran totalmente de color negro. No se veía absolutamente nada. Lo primero que noté al empezar a andar por el...

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La cabaña, por JD Benedicto

Tú sabes que a mí me gusta muchísimo irme cada dos por tres a la Península Ibérica para salir de la rutina de esta isla que tenemos por patria chica. Esta vez me tocó visitar las provincias andaluzas de Málaga y Granada. Yo iba con la ilusión de ver lo que aquí no vemos desde hace muchísimos años, la nieve. Alquilé una cabaña en plena Alpujarra granadina, donde la verdad que había una exageración de nieve, de esas antiguas hecha de troncos de árboles. Una monería la verdad. Con sus escaleras para tener la seguridad que la nieve no pudiera obstruir la salida del umbral de la casa. La verdad que las babas se me caían tanto a mi como a mi acompañante. Empecé a llevar las maletas desde el coche hacia la parte de arriba de la misma, donde se encontraba la alcoba para pasar la noche. Subiendo las escaleras sentí algo que me tocaba las espaldas, giré rápidamente la cabeza y no había nada allí, sólo mi pareja se encontraba al principio de la misma, fue un primer impacto y la verdad muy fuerte, donde ya me encontraba yo con la escopeta bien cargada. Yo presentía que aquí podía haber algo sobrenatural, pero esto no era sólo lo que iba a ocurrirme durante la larga noche que me esperaba. Me encontraba en la alcoba y eran sobre...

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Recuerdos II, por JD Benedicto

Continuamos con el relato de nuestra anciana. “Pero la inmensa mayoría de los “entes” lo que quieren es escoger cuerpos con un determinado, o mejor dicho peculiares formas tanto de vida como de costumbres. También se fijan mucho en las capacidades intelectuales, sensitivas, etc., son meros observadores y aunque no se si se puede decir unos “piquis miquis”, buscan todo lo que ellos se puedan aprovechar. Me acuerdo que una persona me vino a consultar sobre el estado mental de su hijo, una vez que me puse en faena y esta vez reconozco que tenía mucho interés y por eso desde el primer momento estuve controlando tanto la trasmisión de lo que decían, también lo que ponían en los escritos y también guiaba a mi clienta en lo que tenía que pedirle a este “ser”, y descubrimos que lo que quería era que lo que venía a hacer a este mundo hacerlo por las buenas o por las malas que era lo que le estaba llevando a esta persona a estar como estaba confundida y llenas de pastillas por parte de los médicos. Al descubrir que lo que quería era vengarse de su mujer que se había ido con otra persona, le hicimos que por favor saliera de este cuerpo y se metiera en otro porque la persona que había escogido no era la adecuada para poder cumplir con...

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Pesquera

Al principio de este verano me encontraba sacando de paseo, para que haga sus necesidades, mi perrito por la zona de influencia de mi barriada cuando un amigo me dijo que tenía una cosa muy interesante que relatarme, que había leído alguno de mis artículos y que le parecía si el me narraba una anécdota muy rara que le había pasado hacía ya unos años durante una noche en un lugar muy conocido por todos las personas que le gustan las pesqueras. Yo como es lógico estoy abierto a escuchar todo lo que pueda para como es lógico nutrirme de información para después de filtrarlas servir como plato de tapas a mis lectores, y como de costumbre nunca diré si es viable que pueda o no ser divulgado en este medio escrito, aunque siempre si veo que se puede publicar pediré permiso al susodicho informador. Pero este relato la verdad, que desde que me empezó a narrar y llevaba unos minutos escuchándolo me sedujo en mi vena narradora que merecía la pena de ser trascrito por lo raro, interesante, sorprendente, emocionante y a la vez entretenido: “Me dirigí sobre las dos de la mañana a una zona del puerto de Ceuta, donde todos los que han estado saben que hay un alto porcentaje para tener una buena pesquera”. No tuve las molestias, gracias a Dios, ya que siempre tendríamos...

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El 8 de noviembre, por J.D. Benedicto

El pasado día ocho de noviembre fue para mi una fecha en el calendario donde mostraba algo muy doloroso en mis pensamientos, en el corazón. No era un día normal y corriente era la onomástica fatídica de la muerte de mi padre, Don José Benedicto Núñez. Estuve todo el día muy dolorido recordándole como fue durante el largo tiempo que tuve el privilegio de estar con el. Pero mis ojos estaban constantemente sembrados de lágrimas que todos mis familiares más cercanos me dijeron que debería de intentar olvidar. Pero yo no soy de esas personas. Tengo unos sentimientos que siempre derivan en la melancolía. Aunque me crean muy fuerte pero no lo soy. Más bien parezco una mujer en época sensible. Y llegó la noche y como de costumbre mi querido perrito, que por cierto no es mío pero como todos los padres saben por el capricho de nuestros hijos tenemos que hacernos cargo de un gran “perraco” que luego nadie tiene las fuerzas de tener que sacarlo a la calle porque tira más que una piara de bueyes. Estando en la calle dándole su nocturno paseo me encontré con un amigo del barrio que se dio cuenta que lo estaba pasando mal y me dijo: “José no te preocupes tu si quieres puede hablar con tu padre por unos momentos. Aunque para ello debes de creer un poco...

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Sonámbulo

Hace unos días cuando mi hijo me invitó a desayunar, a la una de la tarde, en un populoso lugar de reunión situado en las proximidades del Puerto ceutí, viva la buena vida y las buenas juergas que deben de disfrutar los jóvenes de ahora, antes de coger el barco que lo iba a trasladar hacia el cuartel donde está haciendo la instrucción para ingresar en nuestro Ejército Español, en el de las dos y media de la tarde, omitiremos la empresa, hacia la zona extremeña de Cáceres, me empezó a hablar, en el citado bar, de una cosa que le había sucedido en su actual lugar de entrenamiento. Como fue muy curioso y a la vez extraño le puse mucha atención hacia lo que me contó. “Estaba haciendo un servicio de imaginaria, que es mantener vigilados a los reclutas durante el tiempo que se encuentran en las dependencias durmiendo, para evitar que sean molestados y a la vez que no molesten a sus compañeros de la compañía, evitando a la vez que salgan o entren de la misma sin autorización de los jefes de servicios, en el Cuartel donde estoy haciendo la instrucción para poder pertenecer a nuestro glorioso Ejército, cuando sobre la una de la madrugada aproximadamente escuché un ruido que rápidamente identifiqué con el característico del cimbreo de las barandillas que hay en las escaleras que...

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Atardecer

Allá en los principios de los años ochenta me encontraba con mi pareja en el Monte Hacho, en la parte contraria a la subida a la fortaleza, en un camino de tierra que hay a la derecha de la carretera, entrando por la zona donde se encuentra el faro de nuestra querida ciudad de Ceuta. Estábamos observando el anochecer. Había unas nubes muy raras pero con la poca luz que quedaba del sol hacía un conjunto cromático maravilloso, relajante y activaba mucho más la tranquilidad que las parejas jóvenes quieren en ese amanecer de la exploración de nuestros cuerpos,...

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