• Aróstegui denuncia que no se actúa contra la empresa a pesar de no cumplir

El Pleno dio ayer luz verde a la prática de la auditoría sobre el servicio público de limpieza que había solicitado Caballas, aunque con la transaccional del plazo, ya que la misma se elaborará en dos meses, recogiendo todos los pormenores económicos y técnicos que permitan conocer las deficiencias habidas.

Los localistas se mostraron muy críticos en su exposición por el mal estado en que se encuentra la ciudad, que ni “con un contrato de 17 millones, más el apoyo de las Brigadas Verdes, Obimace y Tragsa son capaces de tener un nivel de limpieza aceptable”. “Ceuta está sucia”, dijo el concejal Juan Luis Aróstegui. “Todos lo dicen y todos lo saben, en verano se nota más, tanto que nos quedamos pegados en las aceras”, denunció.

Caballas criticó la falta de determinación de la Ciudad para terminar con esto, criticando que los fines de semana no hay inspecciones y poniendo sobre la mesa un auténtico escándalo, “porque el programa de gestión de flota, que es necesario para saber la ruta que siguen los vehículos y que se sepa qué hacen, no está instalado. Es algo obligatorio y no se tiene. ¿Se ha sancionado por ello? No”, denunció Aróstegui.

“Su única respuesta es la que ofrecen en el show de los viernes”, dijo, en relación a las ruedas de prensa ofrecida al término de los consejos de Gobierno. “Ustedes o son agresivos o son cuñados con la empresa, ¿pero qué pasa?, ¿por qué no se limpia?”, denunció. “Hemos pasado de ser la Ceuta limpia y segura a ser la ciudad sucia e insegura. Estamos ante un problema que es de todos”, apostilló.

El número 2 de Caballas negó la excusa de la Ciudad de que el servicio de limpieza está peor porque también la empresa ha recibido menos dinero en su contrato, debido a la crisis existente. “No es cierto que ustedes recortaron por la crisis. Se recogen las facturas de todos los capítulos y en base a ello se hizo un informe. La diferencia estaba en si los servicios extraordinarios estaban o no en el pliego, nada más”, concretó, echando en cara a la Ciudad su actitud con la empresa, a la que no le exigen lo que sí a otros empresarios. “Les mandan requerimientos y no hacen caso, llevan cuatro años así. Están escondiendo una negligencia mantenida en el tiempo. Son un desastre, solo hay un permanente debate y no una sanción”, aclaró. Caballas aceptó la transaccional del Gobierno para obtener esa auditoría en el plazo de dos meses obteniendo el respaldo también de los votos del PSOE, pero la abstención de MDyC y la ya tradicional de Ciudadanos.

Los localistas confían en que en noviembre sepan algo porque de momento solo están faltos de explicaciones. “Ustedes trajeron una modificación del contrato de Trace y dijeron que eso resolvería el problema, han hecho cuatro planes del servicio con el mismo éxito y es duro de digerir que se comporten como si fuera un misterio insondable”, espetó Aróstegui.

Mientras se da luz verde a esta auditoría el debate sobre el estado de la limpieza en Ceuta sigue abierto, porque no es de recibo el estado en que se encuentran no solo las barriadas sino también el centro. Entre el abanico de posibilidades que hizo público el propio Ayuntamiento está el de terminar con Trace, siempre de buenas formas, para buscar que otra empresa saque adelante este servicio contando con el respaldo, en el límite legal establecido, que aporte Tragsa.