• Aún hay inquilinos que no disponen de un calentador en condiciones; MDyC exige arreglos

Vivir en las 317 parecía un milagro. La promoción de Loma Colmenar nació marcada por la polémica, primero por una entrega demasiado tardía, después por un proceso judicializado que ralentizó todavía más el disfrute de las casas. Hoy sus adjudicatarios arrastran deficiencias ilógicas en una promoción de tan poca vida. Lo grave no son los imprevistos a los que se enfrentan sino que no haya quien se encargue del mantenimiento de los pisos y que los vecinos no puedan acometer obras motu propio ya que podrían ser sancionados.

Así se dan varios casos de familias que están sufriendo averías de los calentadores, no se pueden duchar con agua caliente y temen que llegue el frío y las familias se encuentren sin las infraestructuras necesarias para una habitabilidad digna.

El MDyC, a quien han llegado muchas de las quejas de afectados, ha exigido que la primera actuación, tras la adjudicación del servicio de mantenimiento, sea la inmediata reparación de los termos. “Como ya denunciábamos, hay informes del año 2015, un año antes de su entrega a los inquilinos, que ya señalaban la situación en que se encontraban las viviendas (con humedades y, sobre todo, un deterioro considerable de los termos)”, expone la formación en una nota.

“Los perjudicados siguen siendo los inquilinos de las 317 VPO de Loma Colmenar, a quienes no se les repara los distintos desperfectos con los que se entregaron. Sólo las reparaciones de los calentadores pendientes asciende a unos 52.000 euros a los que hay que añadir humedades, acabados deficientes, canalizaciones, solería, etcétera. Como propietario de las viviendas, el Ayuntamiento debe hacerse cargo de estos desperfectos ya que la entrega de las mismas se ha producido en esa situación”, denuncia el partido.