• De 4.000 a 6.000 euros están pagando los inmigrantes. La mitad antes de montarse en Marruecos y el resto cuando ya se encuentren en nuestro país después de un tiempo

De 4.000 a 6.000 euros. Y cada vez más caro. Ese es el precio por conseguir un pase a Ceuta en moto de agua. Solo por coger una plaza en una playa de las costas marroquíes, agarrarse al piloto y dejarse caer cuando cruce el espigón de la bahía elegida.

En lo que va de verano más de 40 personas han pagado tan desorbitado peaje. Argelinos, asiáticos, pero sobre todo subsaharianos. Abonan la mitad del precio cuando se suben a una de las motos y el resto durante su permanencia en España, saldando una deuda que les ata durante un tiempo a sus pasadores.

Es el negocio del verano. Detrás del mismo están pilotos marroquíes que se llevan una comisión por el pase, pero las motos son españolas. Sus dueños son los que ponen las infraestructuras necesarias sin mancharse las manos. Los pasadores no arriesgan. Si ven a las fuerzas de seguridad o temen ser cazados huyen aunque tengan que arriesgar las vidas de los sin papeles. Si se les detiene se enfrentan a penas de 7 años de prisión. La Audiencia no perdona en sus sentencias y lo saben. Es un negocio lucrativo pero con riesgo. Riesgo para todos.

Bien lo saben los 11 supervivientes del trágico desembarco de Benzú del pasado miércoles. Uno de los jóvenes que ya veía completado su sueño pereció ahogado. El piloto se puso nervioso, huyó dejando a los inmigrantes cerca de la playa, a unos metros de la arena, pero en una tarde en la que el Poniente hacía imposible mantenerse a flote. Más aún para un joven que no sabía nadar.

Nadie sabe su nombre. Llegó sin documentos. Es la primera víctima de unos pases arriesgados que siguen produciéndose. La muerte no asusta a los compañeros que esperan el pase al otro lado de la frontera.

La Policía Nacional y la Guardia Civil investigan estos funcionamientos para dar con los implicados, pero ya no solo resulta difícil detener a los pilotos sino desmantelar la infraestructura de embarcaciones que sustenta el negocio.

Hay muchas víctimas dispuestas a cruzar. El riesgo no asusta. Los pilotos siguen haciendo su agosto.