• La Guardia Civil explica que, pese a extremar la seguridad del perímetro, mantiene un equipo en previsión de los intentos de pase de porteadores.

El delegado del Gobierno, Nicolás Fernández Cucurull, dejó “atónitos” a los comerciantes que se reunieron con él y su equipo a finales del mes pasado al sentenciar, como trasladaron los empresarios asistentes a la salida del encuentro, que “no tiene constancia” de que la Guardia Civil rechace en la frontera a clientes que solo portan bolsas con compras para uso personal.

Ante esa afirmación, los comerciantes del Tarajal no solo mantuvieron esta semana su acusación hacia la “discriminación” a sus productos por parte del Grupo de Reserva y Seguridad del Instituto Armado (GRS), sino que criticaron el cierre de la frontera a la mercancía para desviar los efectivos al perímetro fronterizo ante la alerta migratoria. El colectivo lamentó que, a pesar de la presión que sufre la valla, la Guardia Civil dispone de agentes con los que conservar los filtros que niegan la entrada en Marruecos de clientes a pie.

Los empresarios aseguraron que ellos mismos están trasladando en sus vehículos a los compradores de pequeños electrodomésticos adquiridos en las naves hasta la Aduana española porque, de lo contrario, los guardias antidisturbios les obligarían a volver por donde habían venido. Quienes consumen en sus comercios tienen que superar “tres fronteras”: el control cerca de las escaleras de la pista del Jato, en las inmediaciones de la rotonda de la frontera y la Aduana que gestiona la Guardia Civil.

“Uno de mis clientes llevaba su compra en una bolsa de una conocida cadena local de almacenes dedicados a diversos sectores y, tras ser examinada por el agente, le permitió el paso. ¿Qué hubiese pasado si la portase en una bolsa de un establecimiento de las naves?”, se preguntó el comerciante. Este hombre de negocios interpretó este hecho como una “demostración más” del “acoso y derribo” al que las administraciones, perciben, tienen “sometidos” a los polígonos mientras que son “más permisivos” con el comercio del Centro de la ciudad.

Los comerciantes consideraron una “desfachatez” negar que la Benemérita prohiba el acceso a la frontera con bolsas de mano y advirtieron: “Antes de que las autoridades consigan echarnos con estas medidas, nos iremos nosotros”.

La Benemérita remitió a la razón esgrimida por la Delegación del Gobierno para explicar la suspensión del porteo en cualquiera de sus modalidades, antes de añadir que cuenta con un operativo mínimo del GRS en el entorno de la frontera, en previsión de que porteadoras camufladas como compradoras pudiesen seguir intentando el pase de mercancías pese a la interrupción del comercio transfronterizo hasta su reanudación el próximo jueves.

Hasta que la semana que viene el ‘Tarajal II’ reabra sus puertas, las porteadoras tendrán que esperar, reiteró la Guardia Civil. Las mismas fuentes avisaron de la delgada línea que separa al comprador del que simula serlo. No obstante, despejaron cualquier duda acerca de que los agentes conocen quién se dedica al porteo y quién adquiere artículos para su hogar.

De 80 mujeres solo quedan las rezagadas

La infiltración de porteadoras entre los peatones que cruzan la frontera del Tarajal se ha convertido en una táctica que ha perdido fuelle desde el miércoles, cuando llegaron a acumularse entre 80 y 90 mujeres en el lado español, según estimaciones de la Guardia Civil. Aunque aún ayer las había que pretendían cruzar con artículos hasta adosados al cuerpo, la única alternativa que les queda es la devolución de los productos a los establecimientos donde los adquirieron o bien pernoctar con ellos en cualquier lugar pese a la prohibición de que puedan permanecer en la ciudad autónoma pasada la medianoche.