Era casi un niño y cumplía con el servicio militar obligatoria de entonces. Vino desde Valencia. Estaba destinado en la Unidad de Automovilismo de la Antigua Agrupación Logística número 6. Un incendio cerca del polvorín de El Renegado le hizo acudir inmediatamente a ayudar en las labores de ayuda para apagar el fuego. El camión aljibe en el que iba de copiloto volcó. Falleció en el acto. Su compañero, Sergio Pérez, resultó gravemente herido pero pudo salvar su vida. Ceuta les concedió la Medalla de Plata. Y petición popular, una plaza lleva el nombre del joven valenciano. Han pasado 35 años de aquellos hechos que hoy sus compañeros recuerdan con orgullo.

El Coronel Jefe de la Unidad Logística número 23, Antonio José Muñoz  Junguito, recordó cómo el soldado cumplió con su obligación sin rechistar. Una abnegación, espíritu de sacrificio y disciplina digna de un héroe. Y en primer plano, su familia. No quiso faltar al homenaje. Hacía cinco años que no venían. Su madre y sus dos hermanos estuvieron en la plazoleta que lleva el nombre de Antonio.

Un día muy emotivo para todos los presentes, pero sobre todo, para la madre del soldado. Una madre que despidió a su hijo para hacer la mili un día como hoy hace 35 años y no volvió a verlo.