Ya hemos escrito largo y tendido sobre la larga travesía del PSOE y su deriva y perdida de rumbo desde el “golpe palaciego” de octubre de 2016. Sin embargo, el tiempo y los acontecimientos  de las primarias del 21 de mayo, nos ha dado la razón a todo aquello que anunciamos acerca de la traición de parte del aparato del  Partido Socialista, los barones y los notables políticos que en el pretérito tuvieron la alta responsabilidad de dirigir el PSOE, pongamos: Felipe González Márquez,  José Luis Rodríguez Zapatero, Alfonso Guerra González, Alfredo Pérez  Rubalcaba, José Bono Martínez, José Luis Corcuera Cuesta, Javier Fernández Fernández (Asturias),  Francisco Javier Lambán Montañez (Aragón), Ximo Puig Ferrer (Valencia), Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), Guillermo Fernández Vara (Extremadura), Abel Caballero Álvarez (Vigo), y algunos  más que aún podríamos nombrar,   sobre el que en aquellas fechas era secretario general, Pedro Sánchez, y que ahora deberían  permanecer callados ante la vergüenza de haber apoyado una candidatura por intereses espurios, que van más allá de un simple convencimiento de elección a una de las tres opciones. Por el contrario,  la  clara determinación de este grupo de notables  en apoyar la candidatura  de la presidenta de la Junta de Andalucía -expresada hasta el hartazgo en todos los medios de comunicación del país- tiene una significación  política y programática dirigida a vaciar al PSOE de su ideología socialista, tal como lo fundara Pablo Iglesias en el 2 de mayo de 1879, y apoyar la investidura de Rajoy y con ello facilitar el Gobierno del Partido Popular, con sus consabidos recortes y abandono de las políticas de protección a los más necesitados y menesterosos inscritos en las listas del paro y asistidos en los comedores sociales.

«Roma traditoribus non praemiat»* -Roma no paga traidores-, dicen que pronunció el cónsul romano a los traidores que asesinaron al aguerrido Viriato, que no se sometía a la implacable conquista de las legiones romanas; y, del mismo modo, la militancia socialista, tampoco pagó a traidores y no voto la candidatura de la inquilina del palacio de San Telmo. Nada hay nuevo bajo el sol, y se volvió a repetir la “rebelión de las masas”** de la militancia de Ferraz contra lo que deseaban los dirigentes, y votaron al candidato desnudo de apoyos, salvo la voz agigantada de los que nunca son escuchados ni se les conoce ninguna relevancia.

Ganó  Pedro, y perdió Susana, y brilló  la luz  de la democracia y la libertad de un proceso que de antemano pretendían que estuviera sentenciado antes de que se iniciara. Nada ha podido la sórdida propaganda que de manera reiterativa y “a macha martillo”, las estructuras del partido y de algunos medios de comunicación que incluso, hoy mismo -después de la convincente victoria del madrileño- aún, obscenamente, intentan desacreditar su amplia victoria votada por la mayoría -más de un 50%- de las federaciones socialistas.

Un nuevo futuro se abre en el PSOE, en el socialismo y en la correlación de las  fuerzas políticas que pueden estar por venir, ante una nueva forma de interpretar el apoyo al PP, con la abstención en la investidura de Rajoy. Los militantes socialistas -verdaderos dueños y tutores del partido- con la elección del domingo, han dicho fuerte y claro, que no estuvieron de acuerdo con darle la presidencia del Gobierno  al nacido en Santiago, y que el “NO ES NO”, ayer, hoy y mañana;  y,  la dignidad del socialismo está por encima de componendas con el Partido Popular que a la vista de los recientes acaecimientos que han llevado a muchos de sus dirigentes ante la Justicia, están plagados de tramas corruptas para beneficio propio de sus intereses económicos, en vez de dedicar su tiempo a la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos.

La vuelta de Pedro Sánchez es un caso insólito de perseverancia política, hasta límites de difícil imaginación, porque inicio una carrera que lo tenía todo en contra y nada a favor. No parece creíble que el resultado del día 21 de mayo pudiera darse, pero de manera inverosímil el voto de la militancia de todas las autonomías, menos en el País Vasco y Andalucía, dieron al traste con lo que los responsables de la Gestora habían previsto al cabo de ocho meses de su patética asonada, ante el incontenibles deseo de los anónimos votantes.

En el recuerdo están aquellas lágrimas y aquellas palabras rotas por la tristeza el día que Pedro presento su dimisión, y apuntó que iría visitando cada una de las agrupaciones socialistas que jalonan los caminos de España para pedir el voto. Nadie lo creyó.  Y, algunos de la Gestora, incluso se rieron por tan peregrina idea; sin embargo, pasados unos meses, aquella idea imposible se ha hecho realidad y hoy es el secretario general del PSOE “electo”, tal como bien dice -con cara circunspecta y  de circunstancias- la presidenta de la comunidad andaluza. Este hombre, capaz de tener ese tesón y esa capacidad de caminar adelante contra viento y marea, es claro que posee una fuerza extraordinaria contra el desaliento y la desesperanza. No sabemos si será capaz de unir al socialismo y hacer del PSOE una formación ganadora que alcance de nuevo  la Moncloa con la unión de otros partidos de sensibilidades parecidas; no obstante, nos ha dejado meridianamente claro, que aquellos que asaltaron el poder con malas artes y lo depusieron, hoy han quedado en evidencia y no les queda más remedio que guardarse sus risas y su incomprensión, y nadar en una renovada  corriente de integración junto a Pedro, donde pueda  alcanzarse la orilla definitiva en el que se  atisbe  y se allegue el  socialismo del nuevo PSOE…

Así, han sido las cosas y así  hemos intentado narrar la soledad de un hombre, que, como aquel famoso film de  Fred Zinnemann: “Sólo ante el peligro”***, supo vencer el miedo al miedo, y dejarnos no sólo una voluntad firme y confianza en la victoria en términos políticos;  sino un ejemplo de comportamiento ante todos los avatares que la vida en sus continuas dificultades nos va poniendo  a prueba…Tal vez, esta fortaleza y convicción de ser un corredor de fondo que nunca se rinde, sea lo que verdaderamente hemos de admirarle más, así como su mejor legado para todos aquellos que tienen la valentía de atreverse a soñar.  Como socialista libre y sin ningún tipo de  etiquetas, y al uso de palabras marineras que tanto oí en las cubiertas de los buques donde navegué, le deseamos a Pedro: ¡Buen rumbo y buena mar, y que llegues en tu nueva travesía a resguardo de puerto con todos los compañeros que deseamos una España mejor, más digna, alejada de la corrupción y en donde los ciudadanos puedan tener la esperanza de un trabajo que les haga más libre, y pueda habitar la solidaridad en nuestros corazones…!

(*)  «Roma traditoribus non praemiat» (Roma no paga a traidores): Frase que se atribuye al cónsul, Quinto Servilio Cepión,  que le apuntó a los asesinos y traidores del aguerrido líder de las tierras oestes de la Península Ibérica, Viriato, que luchó por mantenerlas libres de las legiones romanas…

(**)  Ortega y Gasset: Filósofo del “Yo soy yo y mis circunstancias”, que escribirá un libro sociológico y político: “La rebelión de las masas”.

(***)  “Sólo ante el peligro”: La película de Zinnemann  nos cuenta la historia de un sheriff encarnado por Gary Cooper (Will Kane), a punto de jubilarse al que vemos contraer matrimonio con su esposa (Grace Kelly), y tras la pronta ceremonia de  boda, conocen la llegada de unos forajidos que se esperan que el tren de Haydeville les traiga al jefe de la banda. La confusión de adueña de las gentes que, como consecuencia, acabaran con la tranquilidad que hasta la fecha reinaba  en el pueblo.

El Sheriff tiene un conflicto interior entre cumplir con su deber y el miedo que le produce el enfrentamiento con los forajidos. Lo más significativo de la película son las conversaciones que va teniendo para recabar ayuda de los demás habitantes del pueblo;  sin embargo,  todos  acaban dándoles la espalda presas del miedo, y no teniendo más remedio que afrontar la situación  de quedarse: “Sólo ante el peligro…”