Autor: De norte a norte - Carmen Echarri

Leyes en el punto de mira

Ceuta sigue siendo ese núcleo perdido en el que los gobiernos se permiten el lujo de organizar sus experimentos. La inmigración es fiel reflejo de esto que les cuento: los guardias civiles, esos que según el ministro Zoido tienen todo claro, son expuestos a la adopción de posturas contrarias según los intereses políticos de turno. Nada funciona en el vallado conforme a la lógica, lo que hoy sirve, mañana no. Depende del miedo de turno, de la presión o de tantas cosas… las que usted pueda imaginar, pero los que están a pie de valla son los mismos agentes, cumpliendo órdenes dispares para luego tener que asumir responsabilidades que deberían llevar otra etiqueta, la política. Ahora conocemos que el Congreso ha aprobado la derogación de las devoluciones en caliente, trámite que ahora deberá superar el Senado. De terminar produciéndose esa derogación, cabría mirar hacia atrás e intentar entender todas esas imágenes que hemos tenido que presenciar de hombres llorando, agarrándose a la vallas para no ser entregados a Marruecos y agentes de la Benemérita cumpliendo órdenes aunque no vieran con buenos ojos lo que estaban haciendo. Jóvenes encaramados durante horas y horas y entregados a los agentes marroquíes porque recibían órdenes políticas, las mismas que eran cambiadas según el antojo del de turno. Así funcionamos todavía en la plaza. La  frontera sur de Europa, la del olvido, la que...

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Experimentos con personas

Es lo que parece que están haciendo en el Tarajal, escenario en el que un día vale una norma que, 24 horas después, se cambia por otra. Lo que hoy se clausura, mañana se abre; las vías de acceso se alteran a golpe de impacto para volver después a ser útiles. Sí, es vergonzoso, pero les funciona. Les funciona a ellos, a los que ordenan todo este desaguisado tomando a las personas como cobayas de laboratorio. Lo grave es que no se está tratando con animales, sino con una masa de hombres y mujeres difíciles de llevar porque tienden a no guardar colas (como bien escribió mi apreciado Olivencia) y están movidos por la miseria y necesidad de pasar bultos lo más rápido posible. Todo es ilógico en el Tarajal. De entrada que se esté obligando a vigilantes de seguridad a hacer unas funciones que les superan. Están desbordados y se tienen que enfrentar a situaciones peligrosas y descontroladas. Pero a ellos nadie les defiende, no hay sindicato que clame por su situación, hasta el punto de verse solos ante avalanchas en las que no intervienen las fuerzas de seguridad hasta que reciben órdenes de la superioridad. Nadie logra entender este modo de actuar, salvo que se estén buscando presiones a costa de estas exposiciones gratuitas. Las negociaciones se ganan en los despachos no a base de jugar con...

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Sensaciones

Lo he hablado con muchísimas personas. Llegan esos momentos en los que las conversaciones se eternizan y comienzan a exponerse los problemas que tiene este pueblo, nuestro pueblo. Muchos somos los que llegamos a las mismas conclusiones, las que pasan por no entender el imperio del pasotismo que parece haberse asentado en los órganos de poder. Y no me refiero solo al político. Son sensaciones, hasta lamentos encerrados por topar con una serie de problemas a los que los ciudadanos de a pie vemos solución pero que se estampan contra los muros de una administración cada vez más despegada de los hombres y mujeres que vivimos y creemos en Ceuta. Hay empresas que se están ahogando poco a poco, ejemplificando una muerte anunciada sin que parezca que se quiera hacer algo por ellas. Ahogadas por la frontera, ahogadas por el enrevesado sistema de aduanas que merma la capacidad de reacción del pequeño comercio hasta el punto de hacerles sentirse como si estuvieran en un país extranjero, perdido en el mundo, debido a la lucha continuada que tienen que desarrollar para mover mercancía. Han pegado a muchísimas puertas sin que encuentren ya no el cariño (precisamente la palabraría y las promesas no cumplidas sobran) sino la respuesta rápida que requieren. El futuro para quienes somos padres es desolador en una ciudad que lleva años reconociendo sus carencias pero el mismo...

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Decir y no decir

Si se pretende obtener una conclusión práctica de la comparecencia que ayer hizo el Gobierno para abordar lo ocurrido tras el crimen de Ibrahim Arraoui no la busquen. No la van a encontrar. Si se hubiera apostado por la sinceridad nos hubiéramos ahorrado minutos de palabrería que sonaba ya a los que llevamos años en la prensa, sencillamente porque es la misma cantinela que se ha dicho y se ha escrito. Nos cuentan que Ceuta y Melilla van a ir juntas de la mano a Madrid para pedir soluciones al Gobierno, que se plantean contactos con oenegés e incluso llamar a las puertas de Exteriores. Y yo me pregunto, ¿para qué? Nos están contando cosas que ellos saben no se puede hacer, en vez de asumir lo que está pasando como algo normal en una ciudad frontera sur de Europa que está expuesta a recibir una inmigración adulta e infantil a la que hay que atender. ¿Reagrupación de qué niños? El Gobierno sabe perfectamente que aun sabiendo los datos y residencia de los padres de menores que tiene tutelados nunca se ha podido facilitar esa reagrupación porque Marruecos no va a reconocer gestión alguna por Ceuta. Y ya se sabe lo que hicieron otros en el pasado y en qué banquillo terminaron sentados. Pues eso. Para una familia marroquí supone un triunfo que su hijo esté criado en Ceuta,...

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Todos o todos

Estamos asistiendo a momentos difíciles. Los totalitarismos en el pensamiento parecen haberse convertido en norma. O todos piensan de la misma forma o están equivocados. Quien ofrece una visión distinta e igual de real y por tanto válida parece estar condenado al desprecio. Tenemos un claro ejemplo con lo sucedido con el crimen de Ibrahim. Una muerte que a todos nos duele porque pensamos que nos podía haber ocurrido a cualquiera de nosotros. Yo ahí termino mi pensamiento, mi lamento y temor. Pero parece que hay un sector de la sociedad que busca etiquetar esos pensamientos y hacer que el resto razone igual, pasando no de mostrar el pesar porque ese crimen le podía haber ocurrido a cualquiera de nosotros, sino a condenar al colectivo MENA. No se trata ya de un problema de seguridad ciudadana, sino de cuestionar a un colectivo concreto hasta el punto de cargarse de una forma irracional todo el trabajo que desde años lleva a cabo el área de Menores, añadiendo después la cobarde coletilla de ‘bueno, no son todos… algunos se salvan’… Sí, claro, cuando ya los hemos colocado en el punto de mira hasta culpando gráficamente a quien ningún delito ha cometido. Genial. Todos los crímenes son atribuidos a este colectivo. Pero no solo lo ratifica (aunque sea incierto) un sector de la sociedad que quiere imponer su (i)lógica, sino que es...

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Bulto sobre bulto

Resulta indigna la situación que se produce en el polígono. No es nueva. Precisamente eso es lo que indigna más. Que pasen los años y que el problema allí enquistado termine siendo asumido por toda la población. Sabemos que algo no funciona, pero aún así dejamos que siga repitiéndose día tras día un cúmulo de escenas que debería sobrecogernos. Ayer la miraba. Anciana. Con el rostro completamente arrugado. Cargada con un bulto superior a las dimensiones de su espalda. Sentada a los pies de un guardia civil, esperando a que Marruecos pusiera orden en su lado para por fin pasar la mercancía. Se llevará unos diez euros a su casa, si llega. Era ella, una mujer, el vivo ejemplo de lo inhumano, de la explotación, aunque curiosamente no haya informes de la Inspección de Trabajo que lo corroboren. Debe ser que a ojos de la administración este tipo de comercio es normal. El Tarajal, desde su creación, ha sido un problema. Porque construir las naves a pie de frontera solo se le pudo ocurrir a quien únicamente veía la posibilidad de mover millones y no las condiciones. Hoy las naves se han convertido en los engranajes de una máquina que funciona para resolver un problema a Marruecos, que no es otro que el futuro de miles de personas que ven en el pase de mercancías su modo de vida....

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La ratonera

Querer poner orden en el entorno fronterizo es un imposible. El enlace entre España y Marruecos a través de la frontera se ha convertido en el vivo ejemplo de la dejación más absoluta, del olvido, del cúmulo de fatalidades concentradas en un solo paso. El caos impera en una frontera en la que no hay orden, no hay control, domina la picardía sobre el derecho, en la que miles de ciudadanos pueden quedarse atrapados horas y horas sin capacidad de protesta. El grupo de Facebook ‘Por donde va la cola’ se ha convertido en un canal de desahogo, una vía para canalizar protestas, quejas o expresar el malestar por un pasillo que no funciona, que ejemplifica a la perfección las nulas relaciones de frontera. Decenas de niños acosan a los conductores que deciden entrar en Ceuta. En una mano portan el trapo con disolvente o pegamento mientras buscan la forma de colarse en las autocaravanas, en los bajos de vehículos o se aprovechan de algún despistado para robarle. Son niños fruto del sistema roto, menores enganchados a la droga, abandonados, sin protección ni amparo en Marruecos, que únicamente sueñan con pasar a Ceuta, aprovechando un filtro que hace agujeros por todos lados, una permeabilidad fronteriza que asusta. Esa es la clave de una problemática que parece que no terminamos de asumir y de la que resultan muchas de las...

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De indocumentada a soberbio

Sí. Yo soy una de tantas indocumentadas/os que hay en Ceuta porque consideramos que el delegado del Gobierno es un inepto. Lo dije en su día e insisto en la misma consideración. Nada ha cambiado salvo que ahora además de inepto se le debe colgar la medalla de soberbio. En fin, nunca el trabajo de delegado del Gobierno en Ceuta fue un regalo, pero cuando menos se le presupone a quien lo ostenta cierta capacidad para asumir los errores sin tener que tildar de indocumentad@s a todos los que consideramos su gestión un claro ejemplo de ineptitud. La frontera y la gestión de los flujos de porteadores han constituido, junto con la inmigración, las auténticas pesadillas para cualquier delegado que haya pasado por la plaza. Al margen de las críticas políticas vertidas por unos y por otros, lo que nadie se ha atrevido es a menospreciar de una manera tan bajuna como lo ha hecho este delegado el trabajo de los anteriores. “He asumido el papel de recoger la vela encendida cuando ya no quedaba cera, estoy dispuesto a quemarme por Ceuta”, dijo. Alguno de sus asesores le debería haber recordado gestiones en las que usted, señor Cucurull, no ha participado para nada. ¿Sabe quién fue el ideólogo del ‘Tarajal II’? Hay quien ya se encargará de refrescarle la memoria antes de que se queme por Ceuta. La Delegación...

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Calma

No crean que es fácil escribir hoy esta columna. Mucho menos hoy. Precisamente hoy. A todos nos ha escandalizado el crimen ocurrido en la calle Independencia. No voy a ser yo la que añada eso de ‘en el centro de la ciudad’, porque para mí todos los crímenes son igual de dolorosos e impactantes, se produzcan donde se produzcan. Son, todos ellos, reflejo de que algo en esta sociedad no ha funcionado precisamente porque no hemos sido capaces de controlar ese desprecio hacia la vida que tienen determinadas personas. Les decía que no es fácil escribir hoy esta columna. Más aún cuando desde hace tiempo se ha asentado una forma de pensar y actuar peligrosa, también de sentir y mover a las masas. La inteligencia debe primar sobre cualquier otro sentimiento que solo pretende encender ánimos, mover grupos, aprovecharse de ellos prendiendo la mecha. En las últimas horas han arrebatado la vida a un joven de 20 años. Lo han hecho de la forma más cruel, a puñaladas hasta quitarle la vida asestándole una en el corazón. Me ha recordado otros crímenes similares, como el cometido hace unos años contra otro joven cerca de la frontera. Lo mataron de la misma forma, a puñaladas. Hechos así demuestran el poco aprecio que algunos tienen a la vida. Entristece pero es algo real, propio de una condición humana que es capaz...

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Del hospital y su blindaje

En los últimos días nos hemos enterado de varios sucesos graves acontecidos en el Hospital. Recalco lo de nos hemos enterado, porque en esta infraestructura sanitaria suceden muchísimos más casos que no llegan a trascender a la opinión pública. Un individuo con una hoz se coló para rematar a su víctima, otro logró entrar con un arma blanca pero huyó al ser detectado por los vigilantes de seguridad, un pistolero encañonó a un trabajador del 061, otro sujeto se coló para robar en la misma zona y a un médico le sustrajeron su ordenador… Todo esto en menos de una semana, tiempo en el que, a buen seguro, habrán sucedido más episodios. Debe ser que semejante cúmulo de situaciones entran dentro de lo normal para la Administración, debe ser que exponer a los profesionales sanitarios a estos delitos viene en el sueldo, debe ser que tener a unos vigilantes de seguridad expuestos en el primer filtro y solos ante el peligro es lo normal. No cabe sino otra explicación a la hilera de disparates que ayer soltó por esa boquita el director de Ingesa, Fernando Pérez-Padilla, quien se niega a reforzar la seguridad del centro para que éste no parezca una cárcel. “No se puede tener como una prisión, con sistemas de seguridad que no son propios de un centro sanitario”, dijo. “Si entra un individuo con una pistola...

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