• Los fieles festejaron el día grande de la Virgen del Carmen con la misa oficiada en la playa y su posterior recorrido por las barriadas con tradición pesquera

Tarde de emociones en la Almadraba con una Virgen del Carmen arropada por cientos de fieles ante la orilla del mar. Allí, la patrona de los marineros era introducida en las aguas bendecidas previamente, mientras sonaban aplausos y se coreaban vivas a la Virgen.

Era el momento más emotivo de este 16 de julio, pero los actos en honor a la Reina de los Mares comenzaban con la misa oficiada en la capilla de la Almadraba. Su salida se producía alrededor de las ocho de la tarde. Este año era portada por mujeres, la primera vez que la Virgen hace su salida de su templo llevada a hombro por las féminas, muchas de ellas visiblemente emocionadas. Al igual que lo estaba una de las fieles que a la salida de la parroquia le fue ofrecida la Virgen. “Vamos a llevársela a esta señora que está malita”, gritaba el capataz a sus porteadoras. Entre lágrimas de emoción la patrona de los marineros era mecida al compás de los sones de la Banda de Nuestro Padre Jesús Caído y Virgen de la Amargura.

Fue en ese momento cuando los hombres tomaron el relevo bajo las parihuelas para dirigirse hacia la playa de la Almadraba que, al igual que los alrededores,  se encontraba abarrotada de fieles que no querían perderse el día grande de la Reina de los Mares.

La misa fue oficiada por el padre José Manuel con el acompañamiento musical del Coro de la Real Hermandad del  Rocío.

A la finalización de la Eucaristía, y tras ser mecidas durante unos minutos ante el altar, la Virgen fue trasladada hasta la orilla donde se sumergió en el Mediterráneo tal y como manda la tradición. Miles de fieles se concentraron en las inmediaciones, bien en la arena o en la escollera para estar lo más cerca posible de su patrona. Otros prefirieron participar del acto religioso desde las embarcaciones que se ubicaron cerca de las parihuelas de la Virgen.

Previamente a este momento, el padre José Manuel se encargó de bendecir las aguas haciendo una petición por los hombres de la mar. Al grito de: “Eduardo, al agua con ella”, el grupo de porteadores se sumergió en las aguas bendecidas, mientras sonaban los aplausos y vítores de los allí presentes, a la vez que las bocinas de las embarcaciones.

Tampoco faltó este 16 de julio, como viene siendo tradición, la bendición de los niños que este año han sido bautizados en la capilla de la  Almadraba. Muchos  padres acercaron a sus hijos hasta el trono para ser bendecidos por la Virgen.

Del mar a las barriadas más cercanas y con tradición pesquera. La patrona de los marineros inició su recorrido procesional por Tobogán, Villa Aurora, 12 de Diciembre, Miramar Bajo y Juan XXIII para recogerse de nuevo en su capilla hasta el próximo año.