• Por un día, los alumnos de este centro se convirtieron en romeros que salieron a la calle para homenajear a la Virgen del Rocío

¡Viva la Virgen del Rocío! ¡Viva la Blanca Paloma! ¡Vivan los rocieros! Eran los vítores de unos pequeños rocieros que ayer participaban en un romería muy especial: la de los alumnos del Colegio San Agustín que, a imagen y semejanza de sus mayores, rindieron homenaje a la Blanca Paloma.

“Hacía tiempo que teníamos la inquietud de hacer cosas para los más jóvenes y aprovechando que este año se cumple el treinta aniversario, nuestro hermano Manuel Ribeiro ha fabricado las carretas en miniatura y lo pusimos en marcha”, explicó el hermano mayor de la Hermandad del Rocío, Juan Antonio García Ponferrada.

A la romería no le faltó ni un detalle, eso sí, todo a tamaño reducido para estos pequeños. El simpecado ha sido creación de la tesorera de la Junta de Gobierno de la Hermandad. “No le falta nada, hasta los angelitos que sostienen los cordones. Hemos tratado de reproducir todas nuestras insignias: varas, el bacalao… Vamos a intentar que se entusiasmen y conozcan un poco de nuestra tradición”.

Ataviados de trajes de rociera ellas y de corto ellos, y con flores para ofrecer a la Virgen, los pequeños esperaban ansiosos la salida que les llevó hasta la iglesia de los Remedios. Las pequeñas carretas, un simpecado de reducidas dimensiones y unos romeros más que entregados, salían a la calle bajo los sones de tambor y las miradas de admiración del público asistente.