• Porteadores denuncian la creación de un comercio paralelo, de una especie de zoco en el que quienes consiguen la tarjeta para pasar el bulto la revenden haciendo así negocio

“Ganan más consiguiendo una tarjeta que pasando un bulto. Con este sistema han terminado por generar otro negocio solo para unos pocos”. Así se expresan, molestos, porteadores del Tarajal pero también comerciantes, que apuntan a la existencia de una reventa de lo que llaman ‘tickets’ y que no son más que el nuevo sistema de ordenamiento dispuesto por la Delegación del Gobierno para limitar el volumen de camalos que entra y sale por el ‘Tarajal II’. Lograr esa tarjeta supone garantizarse la salida del bulto, así que hay quienes madrugan solo para ser los primeros en conseguir una de esas tarjetas que luego revenden dentro del polígono por 250 dirhams. “Esto parece un zoco, ¿las tarjetas?… ahora se han convertido en un negocio para señores que solo vienen para conseguir la primera, la revenden y se marchan. A 250 dirhams, les sale más rentable que sacar el bulto”.

El afán por conseguirla convierte la entrada todas las mañanas en un auténtico infierno. “Ruina, ruina”, dicen. Luego, ya en las naves, se organizan pequeños grupos alrededor de quien la ha conseguido para venderla. Y tampoco es que se escondan mucho. Un paseo continuado por el interior del polígono hace toparse con quienes pasan cerca y dicen, a modo de cantinela, ‘ticket, ticket’, forzando que alguien se dé la vuelta y pacte su compra.

Las consecuencias de esto, al margen de que se haya dado pie a un negocio ilegal y fraudulento, las sufren comerciantes que denuncian que no sacan mercancía porque solo sale bulto de las consignas y hay clientes que ya ni hacen compras. También las padecen los ceutíes que se dedican o intentan dedicarse al porteo, que critican que no pueden sacar mercancía porque el negocio “se lo quedan solo los marroquíes, como si nosotros no tuviéramos necesidades. También necesitamos trabajo pero no nos dejan”, lamentan.

Todos coinciden en calificar el nuevo paso de un filtro del que solo se beneficia Marruecos. “Hay naves que no están vendiendo nada, que se enfrentan a un mes en el que no entran clientes porque lo único que sale es el bulto”, denuncian. Ayer el Tarajal recobraba su normalidad tras las avalanchas del pasado miércoles, pero la salida de mercancía era bastante floja. Todo ello motivado por las operaciones que se estaban llevando a cabo en Marruecos, cuyos aduaneros comenzaron a requisar los bultos que pasaban los porteadores. Las mujeres y los hombres, cargados con sus bultos, se quedaban en el interior del polígono con la mercancía ante el temor a que se les quitara. “Hoy ha venido un jefe duro, que está quitando todo. Preferimos quedarnos aquí”, denunciaban.

Y dentro de los pasillos que conforman las naves se apreciaba el paso de las unidades de la Policía Local sin que se llegaran a formar las aglomeraciones generadas solo 24 horas antes. Fuera, los vehículos patera cargaban mercancía pero en mucho menos cantidad que antes. Las bicicletas y los motoristas esperaban un cambio de turno para cruzar al otro lado.