La imagen que ofrece Ceuta contemplada desde los escaños de los diputados del PP es muy distinta a la que observan los representantes de los partidos de la oposición en la Asamblea. Volvió a quedar ayer nuevamente patente durante el Pleno del Debate sobre el Estado de la Ciudad. Es una visión distinta a la hora de valorar los asuntos que preocupan a la población y a la hora de evaluar el resultado de las soluciones puestas en marcha. En este escenario, la posibilidad de alcanzar un mínimo acuerdo entre los responsables del Ejecutivo y los encargados de supervisar su gestión es prácticamente nula. Ayer no fue la excepción ni había ninguna esperanza que lo fuera.

El resultado práctico de este tipo de Plenos no va más allá de comprobar si los asuntos tratados son los mismos que se abordaron en sesiones similares correspondientes a años anteriores. En esta ocasión, la actualidad informativa ha otorgado un especial protagonismo a la corrupción después de que la juez del ‘caso Emvicesa’ decidiera levantar el secreto del sumario. Los diputados también han dedicado un tiempo importante a hablar de la situación que se vive a diario en la frontera. Y  también llegó a la Asamblea la preocupación de la población por la situación de la seguridad ciudadana en Ceuta. Son problemas que, en su mayor parte, han surgido en el último o los últimos años. Junto a ellos, continúan esperando una solución asuntos como el desempleo, el fracaso escolar, el transporte marítimo con la península…

La aparición de nuevas preocupaciones o motivos de intranquilidad entre la población a medida que transcurren los años es natural en una sociedad que avanza. No está ahí el origen del desasosiego que se observa en parte de la población ceutí sino en la incapacidad de nuestros representantes políticos para dar respuesta, desde sus responsabilidades de Gobierno o en la oposición, a los problemas que tradicionalmente aparece vinculada Ceuta.